La ciudad de Arequipa, cuna de grandes hombres en todos los campos del saber, las armas, la religión y el arte han engrandecido a nuestra patria.

Por favor, al usar la información, citar la autoría de todos los textos, fotografías, artículos etc. impresos o digitalizados.

Augusto E. Pérez Araníbar Hurtado





(*Arequipa, 26 de octubre de 1858 ), fue un afamado médico y filántropo preocupado por los aspectos sociales peruanos. Promovió grandes obras de alcance social principlamente durante su gestión como director de la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima.



Fue hijo de don Manuel Pérez Araníbar y doña María Hurtado y Tapia. Cursó estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Con los alumnos de la especialidad ofreció sus servicios profesionales al gobierno el 4 de abril de 1879 en cuanto se conoció la declaratoria de guerra formulada por Chile; y siendo incorporado a la cuarta ambulancia en calidad de practicante el 29 de septiembre, participó en una expedición que llevó medicinas a la sitiada plaza de Arica en 1880, atendió a los heridos de la Batalla de San Juan el 13 de enero y la de Miraflores el 15 de enero de 1881, y cumplió sus deberes hasta la concertación de la paz.

Precisamente optó entonces el grado de bachiller en 1882, con una tesis en la cual volcaría las observaciones hechas en los hospitales de sangre: "Heridas por arma de Fuego y su influencia sobre la diátesis". Se recibió como médico en 1883, graduado también de Licenciado y Doctor con tesis sobre la "Investigación de los venenos orgánicos y Aguas Medicinales". Fue promovido a la categoría de cirujano mayor del ejército en 1885, y tal vez en comisión de servicio, retornó a su ciudad natal. Elegido diputado por la Provincia de Castilla desde 1892 a 1894, concurrió a la legislatura de 1893 y de aquella experiencia le quedó una persistente renuencia a la actividad política.

En viaje a Europa en 1903, se interesó en la investigación de los avances experimentados por el tratamiento de las enfermedades gástricas y en la construcción de hospitales; como delegado del Perú, concurrió al Congreso Médico Internacional realizado en Madrid, durante el cual se le encargó pronunciar el discurso en la sesión de clausura y pasó a Estados Unidos. De regreso a Lima, fue incorporado a la Sociedad de Beneficencia Pública en 1905; y sucesivamente elegido subdirector de 1913 a 1916 y director entre 1916 y 1918. Falleció en Lima en 1958

Obras sociales

Como director de la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima planteó la ejecución de obras de tipo asistencial, entre las que resaltan el Puericultorio Pérez Araníbar, construido sobre un área de 108,000 m² en la cual fueron agrupados todos los centros creados para la asistencia de huérfanos; el Hospital Arzobispo Loayza, para la atención de las mujeres; el Hospital del Niño; un asilo nocturno para cobijar hasta por tres noches a hombres y mujeres que eventualmente carecían de techo, cunas adscritas a las fábricas para que las madres lactantes.