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martes, 28 de septiembre de 2010

Ventura Travada y Cordova


Por César Sánchez Martínez.

EL PRIMER HISTORIADOR AREQUIPEÑO: "EN EL CIELO DE TRAVADA"

Hace doscientos cincuenta y un años, el 18 de abril de 1758, el vicario Pedro Murillo sepultaba en la Iglesia de la Recoleta a un cura rural "con derechos sencillos, porque murió como pobre"; escribió en la partida de entierro. El difunto era Buenaventura Fernández de Córdova y Peredo, párroco durante mucho tiempo de Salamanca, y otros pueblos de la sierra arequipeña. Considerado por Francisco Mostajo como el mejor poeta en prosa de esta tierra por su libro El Suelo de Arequipa convertido en Cielo, obra que el clérigo compuso en 1752 con el nombre de pluma con el que ha pasado a la historia: Ventura Travada y Córdova.

Había nacido el 14 de julio de 1695 en esta ciudad, hijo de don Juan Fernández de Córdova, natural de Locumba y de la arequipeña doña Francisca de Peredo; años después adoptaría como nombre de pluma el apellido de su padrino de bautizo, Antonio de Travada. Destinado desde su juventud al clero, sirvió como sacerdote en Camaná, Cabanaconde, Lari, Salamanca y Pocsi, transcurriendo su vida como la de cualquier cura de campo dieciochesco alejado de la corte episcopal, pero en su caso particular entregado a la lectura, especialmente de escritores menores de la antigüedad cristiana y de filósofos como Platón y Pitágoras.

Ese acervo clásico le serviría para redactar el voluminoso manuscrito que viera luz un día de 1752, con el largo título de El Suelo de Arequipa Convertido en Cielo En El Estreno del Religioso Monasterio de Santa Rosa de Santa Maria que fundó EL Ilmo. Señor Dr. Dn. JVAN BRAVO DE RIVERO DEL CONSEJO DE SU MAGESTAD DIGNISSIMO OBISPO DE AREQUIPA, por el Doctor Don Ventura Trabada.

Tomando como pretexto la inauguración del Monasterio de Santa Rosa en 1747, el padre Travada quiso "copiar en un solo rasgo la hermosura" de su ciudad natal; empezando por describir su Suelo, exponiendo "su primera fundación gentílica", los "crueles insultos" (terremotos y erupciones volcánicas) que han afectado a la ciudad, "su fundación cristiana y sus blasones, tocará la pluma las heroicas lealtades que han hecho uno y otro sexo", así como otras cosas interesantes con respecto al orden temporal de Arequipa; luego se ocupará de su Cielo, representado por la segunda parte del manuscrito, dedicada a la historia eclesiástica de la diócesis y sus obispos y la exaltación celeste de la Iglesia de Arequipa, donde cada orden religiosa y cada iglesia representa un Signo del Zodíaco.

En este punto las referencias a la mitología clásica y las elaboradas construcciones retóricas se hacen bastante copiosas, demostrando la erudición y talento del cura de Pocsi para la composición literaria barroca. La última parte corresponde al estreno del Monasterio de Santa Rosa, precedido de un preámbulo donde el clérigo exhibe su erudición mitológica a propósito del viejo nombre arquetípico de la Rosa (...). Casi todos los que se ocuparon de este libro, criticaron el énfasis en milagrerías del buen Padre Travada, expresado en una de las secciones de la Primera Parte, donde refiere los múltiples sucesos prodigiosos y sobrenaturales ocurridos en Arequipa.
El recuento de prodigios era un lugar común en la explicación aristotélica de la realidad, especialmente en materia histórica, pero ya para los tiempos del autor de El Suelo se le consideraba como superada. Travada la conservó pues se ajustaba a las necesidades de expresión del discurso criollo arequipeño de su tiempo, que requería de una elaborada y erudita exposición barroca, relativamente tardía para su época pero capaz de aumentar exponencialmente el prestigio de su suelo, en el contexto en que una ciudad recoleta de comerciantes e hidalgos labriegos ingresaba con tardanza en el juego identitario de la exaltación de la urbe criolla, en que otras ciudades peruanas como Cusco o Lima -e incluso Potosí- llevaban harto tiempo enfrascadas. (...)

Es un verdadero deber, ahora más que nunca, reivindicar a este sabio escritor olvidado, considerado por el difunto Guillermo Galdos Rodríguez como el mejor prosista arequipeño de todos los tiempos, y que representa la figura fundacional de la literatura, la historia e incluso la filosofía estética en Arequipa.

Nota: Fue Don Manuel de Odriozola, el primero en descubrir y publicar en la colección de los "Documentos Literarios del Perú", Tomo X, el libro, con el título de "El Suelo de Arequipa convertido en Cielo". Odriozola lo tomó seguramente de los manuscritos que existían, según Don Manuel de Mendiburu en la Biblioteca Nacional. Parece ser que existían varias copias del libro, según el P. Barriga. Una en el museo Prado de Chorrillos (Lima); otra en el Seminario de San Jerónimo (Arequipa) y la copia que hizo Zamácola se hallaba en poder del Dr. Alejandro Vivanco (2).
  • (1) Imagen y Leyenda de Arequipa (página 107) y agregado.
  • (2) El Suelo de Arequipa... 1958 (página 5 y 6). /
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Tomando como pretexto la inauguración del Monasterio de Santa Rosa en 1747, el padre Travada quiso "copiar en un solo rasgo la hermosura" de su ciudad.


Jorge Basadre llama al presbítero Ventura Travada y Córdova  "memorialista venerable", y Raúl Porras dice que tiene para la historia de Arequipa "el mismo valor que Cobo y Montalvo para la de Lima". Eusebio Quiroz paz Soldán, por su parte, lo califica de "uno de los monumentos de la historiografía inicial arequipeña." (1) Mostajo opina que "su prosa es perlada, poética y gongorina". Pablo Nicoli nos dice que "Travada y Córdova es el iniciador del género fantástico en la región y uno de los primeros en el Perú".