La ciudad de Arequipa, cuna de grandes hombres en todos los campos del saber, las armas, la religión y el arte han engrandecido a nuestra patria.

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Víctor N. Benavente Flores



Premiado  por el Consejo Municipal de Arequipa con medalla de oro y pergamino por "la Historia Sintética de Arequipa", con motivo del cuarto centenario de la fundación.

 Por: Rafael Mercado y Víctor Castillo.

Víctor N. Benavente Flores, nació en Arequipa un 28 de julio de 1904, sus padres fueron Roberto Benavente del Carpio y Beatriz Flores, fue el segundo de 8 hermanos; cursó estudios en los colegios San Jerónimo y el Colegio Nacional de la Independencia Americana, se graduó como Bachiller de la Facultad de filosofía y letras de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa y como abogado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1929.

Ejerció la abogacía a través de una interesante ejecutoria, también se desempeño como Juez Suplente de Arequipa en 1940, mas tarde, como Defensor de Oficio de la Zona Policial de Arequipa.

El periodismo también fue su ocupación cotidiana y escribió permanentemente sobre acontecimientos sociales en las páginas de los diarios el Deber y el Pueblo. Era aficionado a redactar asimismo sobre temas  de tauromaquia  bajo el pseudónimo de Don Tacredo. Colaboró  en publicaciones tan afamadas como La Revista Mundial, que se editaba semanalmente en Lima, con artículos como "La Catedral de Arequipa a través de la Evolución Histórica  de su Pueblo", donde Víctor N. demostraba, además, su minucioso trabajo de historiador.

Las aulas no fueron ajenas a él, trabajó como profesor de historia del Colegio Mercedario  San Pedro Pascual, además fue muy querido por los Hermanos de las Escuelas Cristianas, por ser uno de los gestores de su arribo a la ciudad de Arequipa, para la fundación de la Escuela Normal, que posteriormente se convertiría en el Colegio de la Salle.

Hoy a más de cien años de su nacimiento debemos señalar que su corta pero fecunda vida, estuvo caracterizada por su romanticismo, catolicismo  practicante y sobre todo su amor a las tradiciones de Arequipa.

Admirado por la comunidad arequipeña al poseer cualidades de líder. Una memoria impresionante, sumándose a sus dotes de orador y una poderosa voz, le valió el apelativo de "Pico de Oro".
Víctor N. Intelectual múltiple e inquieto, se dedicó a la dirigencia institucional y a la vida política, convirtiéndose en uno de los parlamentarios más jóvenes de la historia peruana; con tan solo 26 años fue diputado por la Provincia de Tahuamanu, perteneciente al Departamento de Madre de Dios.
Premiado  por el Consejo Municipal de Arequipa con medalla de oro y pergamino por el trabajo "la Historia Sintética de Arequipa", con motivo del cuarto centenario de la fundación de dicha ciudad.


LA HISTORIA SINTÉTICA DE AREQUIPA

El año de 1940 era particularmente importante para Arequipa, era alcalde de la ciudad Julio Ernesto Portugal y se conmemoraba el cuarto centenario de la fundación española. Dice nuestra ciudad que  este alcalde es sin duda el más reconocido en todo el siglo XX, tanto por sus obras materiales como culturales.

A Julio Ernesto Portugal se debe la convocatoria a un concurso muy sui generis, debía abordarse de modo muy sintético la historia de la ciudad de Arequipa. Las bases demandaban escribir un trabajo histórico sobre la ciudad blanca en tan solo cien páginas en papel, porte oficio a renglón abierto. A tal empresa se consagró Víctor N. Noche tras noche con encomiable perseverancia y el apoyo de un asistente.

Tres fueron los trabajos finalistas, incluyendo el del joven Benavente, bajo el pseudónimo de bachiller Cantalapiedra. No sólo las bases eran exigentes sino también el jurado de  polendas, integrado por Santiago Martínez, Manuel Suárez Polar y el Tribuno Francisco Mostajo, quienes luego de deliberar se inclinaron por la obra de nuestro personaje, por dos votos contra uno, de Mostajo, precisamente.

Respecto al voto discrepante de Mostajo, los críticos aseveran que él desplegaba su ego contra figuras jóvenes y emergentes como era el caso de Benavente.
En la primera edición del Diccionario Biográfico del Perú 1943-1944 aparece su nombre y trayectoria y cuando ya todo hacía prever un futuro más que destacado, la muerte lo sorprende, nos sorprende a todos.


LA MUERTE DEL ROMÁNTICO AMANTE DE AREQUIPA

El 4 de octubre de 1944 el gran Víctor N. participó de un ágape ofrecido por la orden franciscana por el día del Santo de Asís, allí almorzó como obispo y se retiró a la corte para una audiencia en defensa de un cliente, era tarde y mientras sustentaba sus alegatos, cayó al suelo víctima de un derrame cerebral, del que no pudo recuperarse; feneciendo el 8 de octubre tras cuatro largos días de agonía.

Fue uno de los entierros más apoteósicos y tristes que vio Arequipa, crespones negros en las puertas arequipeñas. Por la plaza de armas fue paseado, las banderas se izaron a media hasta y al compás de la Marcha de Moran y en caravana fue llevado hasta el cementerio de la Apacheta, es allí donde descansan los restos del último romántico amante de Arequipa, que el beso frió de la muerte se llevó joven y seguramente con un porvenir brillante y gigante como el Misti.