La ciudad de Arequipa, cuna de grandes hombres en todos los campos del saber, las armas, la religión y el arte han engrandecido a nuestra patria.

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Héctor Antonio Cornejo Chávez


(* Arequipa, 15 de noviembre de 1918 - † Lima, 11 de julio de 2012), es un político y jurista peruano. Abogado, experto en Derecho de Familia, fundador de la Democracia Cristiana en el Perú.

Biografía

Héctor Cornejo Chávez nació en la ciudad de Arequipa en 1918, en su casa de la calle Rivero  114 (entonces Guañamarca). Sus padres fueron Héctor Cornejo Gilt y Laura Chávez Quesada de Cornejo.
Hizo sus estudios primarios en los colegios de San Pedro Pascual, escuela fiscal número 952, y la Normal de Varones. Los secundarios los realizó en el Colegio Independencia Americana, Instituto Arévalo y San Francisco de Asís.

Cursó sus estudios universitarios en las facultades de Letras y Derecho de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, graduándose de bachiller en Humanidades (1941), bachiller en Derecho (1943) y de doctor en Derecho Público (1944), con la tesis: "La Sucesión y el Derecho Sucesorio".
En un aviso publicado en "El Deber" leemos: "Dr. Héctor Cornejo Chávez. Abogado. Atiende de 9 a 11 y de 2 a 6. Santa Marta 109 - Telf. 22-25."

Trabajó primero como Relator de la Segunda Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Arequipa; luego como Juez suplente y agente fiscal.

Fue uno de los fundadores principales de la Juventud de Estudiantes Católicos en la ciudad mistiana (antecesora de la JEC - UNEC). Presidió la Comisión Arquidiocesana de la Juventud Masculina de la Acción Católica en 1943. Como en el caso de muchos otros jóvenes cristianos, la Acción Católica fue una escuela de preparación para entrar en la vida pública.

Sus inicios magisteriales los realizó en el Colegio San Francisco, allá por el año 1937. Él mismo contó cómo fue su experiencia en la docencia: "Empecé enseñando a chicos de 2*°. año de primaria, de 4o. año de primaria,... Me sentía muya gusto en ese medio."

Se casó el 16 de enero de 1947, con Favetta Fava Pinasco. Tiene 4 hijos: Teresa, Cecilia, Héctor Enrique y Lucía. Actualmente, vive en Lima.

El 16 de julio del 2004, el Presidente del Parlamento, Henry Pease, le impuso la Medalla de Honor del Congreso en el Grado de Gran Cruz. En honor a su distinguida trayectoria profesional y su enorme capacidad y habilidad polémica.


Trabajo docente

Fue, durante 15 años, catedrático de la Universidad de San Agustín. También lo fue, aunque brevemente, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de la Universidad San Martín de Porres, de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y de la Facultad de Teología, donde enseñó Realidad Peruana.

Llegado a Lima, en 1947, hallándose vacante la cátedra de Derecho de Sucesiones, desempeñada por el jurista Luis Echecopar García, en la Pontificia Universidad Católica del Perú, es invitado a hacerse cargo de la misma. Este encargo dura un año y retorna a Arequipa a las de Economía y Derecho Civil.
Diez años más tarde, al ser electo Diputado por Arequipa, retorna a la Universidad Católica, a la cátedra de Derecho de Familia, la cual sería su especialidad profesional y docente durante 31 años. Fundó y dirigió el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la PUCP. En 1967, gracias al apoyo de la International Legal Center, se tomó contacto con la Universidad de Wisconsin donde estuvo unos meses. En 1990, la PUCP, en reconocimiento a su trabajo, editó el Libro-Homenaje: La familia en el Derecho Peruano.

Vida Política

En mayo de 1947, sus amigos Juan Manuel Polar y Guillermo Bustamante y Rivero le comunican el pedido del Presidente José Luis Bustamante y Rivero para encargarse de la Secretaría de la Presidencia de la República. Estuvo junto a el hasta que fue derrocado el 28 de octubre de 1948 por el General Manuel A. Odría.

En 1955, atraído por el social cristianismo, con el lema "Ni capitalismo ni comunismo: por el bien común", y como confluencia de dos movimientos de resistencia a Odría en Lima y Arequipa, funda el Partido Demócrata Cristiano , con Javier de Belaúnde, Ernesto Alayza Grundy, Mario Polar Ugarteche y Roberto Ramírez del Villar.

En la elecciones generales de 1962 postula a la Presidencia y obtiene 48792 votos con el 2,9%. En 1963, la alianza de su partido y Acción Popular gana las elecciones presidenciales con Fernando Belaúnde Terry, siendo elegido Senador de la República. Con motivo de la firma del Contrato de la Breña y Pariñas con la IPC y el escándalo de la página once, disuelve la alianza. El creciente antagonismo con Luis Bedoya Reyes, condujo al cisma partidario de 1966 tras el cual un numeroso grupo se separa de la Democracia Cristiana, fundando el Partido Popular Cristiano ese mismo año.
En julio de 1974, asumió la dirección del diario El Comercio de Lima, en el proceso de nacionalización de la prensa en el Gobierno Militar de Juan Velasco Alvarado.

En 1978 fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente, presidida por Víctor Raúl Haya de la Torre, que daría origen a la Constitución Política de 1979.

Obras

Es autor de los libros :

"Nuevos principios para, un nuevo Perú" (1960)
 "Qué se propone la Democracia Cristiana" (1962)
 "Democracia Cristiana y revolución" (1967)
 "Social cristianismo y revolución peruana "(1975).

    * Derecho Familiar Peruano. 2 Tomos. Lima, Studium Ediciones, 1985

Premios y reconocimientos

    * Medalla de Honor del Congreso de la República en el grado de Gran Cruz (2004)
    * Profesor Emérito del Departamento de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú (1987)

Mariano José de Arce Bedregal


(n. Arequipa, 8 de noviembre de 1781 - m. Lima, 11 de marzo de 1852) fue un clérigo y bibliotecario peruano. Precursor separatista y prócer de la independencia del Perú. En sus predicas vibrantes señalaba a la tiranía y arbitrariedad de la corona española como la causa principal de la ignorancia y esclavitud en la que América se hallaba inmersa, situación agravada, a su juicio, con la expulsión de los jesuitas en 1767. Fue uno de los que más contribuyeron a decidir a la población por la separación de la metrópoli. Se le recuerda también por ser el primer director de la Biblioteca Nacional del Perú.

Biografía

Hijo de don Francisco de Arce Burnego y de doña María Rafaela Bedregal. Estudió filosofía y teología en los conventos de Santo Domingo y San Francisco (1796-1800). En 1810 pasó la prueba correspondiente al subdiaconado, y al año siguiente al diaconado, siendo admitido al presbiterado.

Cuando llegaron las noticias de la incursión de los patriotas rioplatenses en el Alto Perú, demostró abiertamente sus simpatías por la causa revolucionaria y separatista. En 1814 se sumó a las fuerzas revolucionarias que ocuparon Arequipa bajo el mando del brigadier Mateo Pumacahua y Vicente Angulo. Sin embargo, al enterarse que se realizaría la jura bajo una aparente fidelidad al rey Fernando VII, alzó su voz de protesta, declarando que dicho monarca era solo un usurpador y pidió a la asamblea que no desperdiciara tan bello momento para «declarar de una vez la Independencia del Perú y su separación de la monarquía española». Tras la derrota de los rebeldes tuvo que huir, evadiendo la represión (1815).

Al llegar al Perú la Expedición Libertadora, nuevamente se exaltó su patriotismo y promovió en Arequipa la proclamación de la Independencia (1820). Desterrado a Chile por las autoridades españolas, sin más bagaje que su breviario, conoció allí al que sería después papa con el nombre de Pío IX, y gracias al auxilio que le brindaron elementos liberales, pudo trasladarse a Lima, donde fue uno de los firmantes del acta de la Declaración de Independencia del Perú, aprobada en sesión de cabildo abierto, el día 15 de julio de 1821.

El 8 de septiembre de 1821 pronunció un celebre discurso al promulgarse el Estatuto Provisorio dado por el Protectorado de don José de San Martín. Como miembro de la Sociedad Patriótica, refutó las ideas monarquistas del clérigo José Ignacio Moreno (marzo de 1822) y asumió la dirección del semanario El Sol del Perú, órgano de dicha sociedad. En su calidad de canónigo fue incorporado al Cabildo Arquidiocesano de Lima. Fue también nombrado Director de la Biblioteca Nacional del Perú (25 de marzo de 1822).

Fue elegido diputado por Arequipa ante el primer Congreso Constituyente de 1822; se contó luego entre los congresistas que emigraron a Trujillo con el presidente José de la Riva Agüero, pero allí se opuso al golpe de estado que éste intentó efectuar contra el propio Congreso y contra la presencia de Bolívar, y fue embarcado hacia Lima.

Nuevamente desterrado a Chile, retornó al Perú cuando ya la independencia estaba consolidada. Se consagró entonces a su ministerio religioso pero también contribuyó al cumplimiento de algunas tareas civiles en la Junta de Arbitrios (1834) y en la Junta de Beneficencia (1837 - 1841). Durante sus últimos años frecuentó las tertulias sostenidas en la casa de Riva Agüero y compartió sus censuras al liberalismo predominante.

Bibliografía

    * Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú. 1822 - 1933, Octava Edición, corregida y aumentada. Tomo 1. Editada por el Diario "La República" de Lima y la Universidad "Ricardo Palma". Impreso en Santiago de Chile, 1998.
    * De la Puente Candamo, José Agustín: Historia General del Perú. Tomo VI. La Independencia. Lima, Editorial BRASA S.A., 1993.
    * Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 2. ANG-BED. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-151-0
    * Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. Tomo VI. Emancipación (1816-1825). Tercera Edición. Lima - Perú, Editorial Milla Batres, 1981. ISBN 84-499-4818-5
    * Varios autores: Historia del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000. ISBN 9972-625-35-4
    * Varios autores: Historia General del Ejército Peruano. Tomo IV: El Ejército en la Independencia del Perú. Volumen I: El Ejército: protagonista principal en la Independencia del Perú. Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú. Lima, 1984.

Francisco Javier de Luna Pizarro Pacheco

(* Arequipa, 3 de noviembre de 1780 - † Lima, 9 de febrero de 1855). Político, sacerdote y abogado peruano. Presidente del Perú, durante breves períodos en los años de 1822 y 1833. Arzobispo de Lima desde 1846 hasta 1855. Fue también Diputado por su departamento natal, Senador de la República, y Presidente de los Congresos Constituyentes de 1822, 1828 y 1834. Fue una de las mayores figuras intelectuales y políticas del Perú de principios de la República: abnegadamente patriota, con gran firmeza de carácter, defendió con vigor las ideas liberales, y a pesar de su edad y sus enfermedades, no doblegó su honor, su dignidad, ni su conciencia, frente a las innumerables persecuciones de que fue objeto.


Primeros años



Nació en Arequipa el 3 de noviembre de 1780, en un hogar profundamente cristiano y de abolengo. Hijo de Juan Antonio de Luna Pizarro, teniente coronel de milicias reales, granadino, y de la dama arequipeña Cipriano Pacheco de Chaves Araus.

A los once años ingresó al Seminario Conciliar de San Jerónimo de Arequipa cuyos estudios se desenvolvían entonces bajo la ilustre dirección del obispo Pedro José Chávez de la Rosa. Tras recibir la primera tonsura (16 de diciembre de 1791), estudió allí Latinidad y Retórica, Filosofía, Sagrada Teología y Jurisprudencia civil. Se dice que era un niño precoz y vivaracho. A propósito se cuenta una anécdota que nos ha trasmitido Ricardo Palma en una de sus más célebres Tradiciones peruanas: En cierta ocasión el obispo hizo una visita al Seminario y comenzó a hacerles preguntas a los alumnos; a quienes no contestaban rápida y correctamente les decía: "Al rincón, quita calzón", para señalarles que se les iba a aplicar un palmetazo en sus partes pudibundas. Al llegar el turno a Francisco Javier, éste tampoco pudo contestar muy bien el interrogatorio de Monseñor, pero inmediatamente retrucó una pregunta a su eminencia: cuál era la cantidad de Dominus Vobiscum que se decían en la misa. El obispo, después de meditar, tuvo que reconocer que no sabía la respuesta, por lo que el niño Francisco Javier se atrevió sancionar al superior religioso con el ya clásico: "Al rincón y quita calzón".


Francisco Javier demostró tan altas dotes que el obispo decidió entonces enriquecer su educación con el aprendizaje de las Matemáticas, y más tarde le otorgó su protección. Al terminar sus estudios pasó al Cuzco, en cuya Universidad optó la licenciatura en Leyes y Cánones (26 de junio de 1798) y en Sagrada Teología (5 de julio de 1798). Con la autorización para hacer la práctica forense (abogadil), volvió a su ciudad natal y se dedicó por lo pronto a la docencia en el Seminario de San Jerónimo, enseñando Filosofía, Ética y Matemáticas.



El 13 de abril de 1799 recibió las órdenes menores de manos del Obispo Pedro José Chávez de la Rosa, quien le ofreció un puesto entre sus familiares. Siguió la práctica profesional (abogadil) en el estudio de Evaristo Gómez Sánchez, un notable magistrado arequipeño. Volvió al Cuzco en 1801, donde obtuvo dispensa del período de práctica que le faltaba cumplir, recibiéndose de abogado ante la Real Audiencia del Cuzco (28 de setiembre de 1801). Hizo lo propio en la Real Audiencia de Lima con fecha 25 de enero de 1802.


De vuelta al Seminario de Arequipa, continuó su labor docente. Cumplido su deber magisterial, recibió las órdenes mayores de manos del Arzobispo Bartolomé María de las Heras, en Lima (13 de agosto de 1806). Ocupó la prosecretaría del Obispado de Arequipa y asumió los cargos de Vicerrector y Prefecto de Estudios en el Seminario (1807). Al año siguiente pasó a ejercer su ministerio en el curato de Torata.


En marzo de 1809 viajó a España, acompañando al Obispo Chávez de la Rosa en calidad de Secretario. La estancia de Luna Pizarro en la península fue decisiva en el curso posterior de su vida, pues allí presenció la resistencia que el pueblo opuso a la invasión napoleónica. Nombrado Capellán de la Presidencia del Consejo de Indias, asistió a las sesiones de las Cortes de Cádiz, que aprobaron la primera constitución de la monarquía española y la libertad de prensa. Fue designado examinador sinodal del arzobispado de Sigüenza (1811). Pero pronto obtuvo el permiso de su protector para retornar al Perú, embarcándose en la goleta Hermosa mexicana el 22 de diciembre de 1811. Llegó a Lima al siguiente año, justamente cuando la opinión del país se hallaba agitada por las elecciones de diputados a Cortes (1812).


En Lima ocupó el cargo de medio racionero en el Cabildo Metropolitano, una modesta prebenda que le fue otorgada por intercesión de su protector Cháves de la Rosa. En 1816 fue promovido a la dignidad de racionero y ejerció, hasta 1822, la secretaría del Cabildo, en recompensa de su fidelidad y talento. A solicitud de la Junta de Catedráticos, en 1819 pasó a ejercer el rectorado del Colegio de Medicina de San Fernando, sucediendo a Fermín de Goya, quien había fallecido en ese año. No obstante los avatares de la coyuntura emancipadora, mantuvo la regularidad de las labores académicas. Por exigencia de sus funciones debió pronunciar un elogio de Fernando VII y la monarquía española, durante la conmemoración anual del advenimiento de dicho monarca. Era, sin embargo, un republicano liberal. Abiertamente lo manifestó cuando se preparaba en Lima la proclamación de la independencia.



Vida política



El Congreso Constituyente de 1822


Luego de la proclamación de la independencia del Perú (28 de julio de 1821), integró la Junta de Purificación que recibió las informaciones de los curas acerca de sus servicios patrióticos; fue asociado a la Orden del Sol (12 de diciembre de 1821); integró la Sociedad Patriótica, creada para discutir acerca del régimen de gobierno conveniente al Perú (10 de enero de 1822).


Elegido diputado por Arequipa al Primer Congreso Constituyente del Perú, aplicó brillantemente la experiencia adquirida al observar el funcionamiento de las Cortes de Cádiz. Le tocó presidir durante el primer mes de sesiones, del 20 de setiembre al 20 de octubre de 1822. Integró la comisión que trazó las bases de la Constitución que sería aprobada el año siguiente.


Intervino decisivamente en la conformación de la Junta Gubernativa de 1822 que presidió José de La Mar. Al ser disuelta esta Junta por el pronunciamiento del ejército peruano, que impuso a José de la Riva Agüero como Presidente de la República, pidió licencia y marchó voluntariamente a Chile. Allí permaneció hasta el episodio final de la independencia en la batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824). Retornó a Arequipa tras ser nombrado tesorero del Cabildo Diocesano de dicha ciudad. Luego pasó a Lima, por haber sido nombrado tesorero del Cabildo Metropolitano; y con mucha habilidad empezó a minar las posiciones de la dictadura bolivariana, no por ambición, sino por creer sinceramente que toda Dictadura era funesta para la República.


Fue elegido diputado por Arequipa para el Congreso de 1826 que no llegó a funcionar. Lideró entonces al grupo de diputados liberales (“los malditos diputados” como los calificara un energúmeno Bolívar) que hizo denodada oposición a la prórroga de la dictadura bolívariana y contra la proyectada adopción de la Constitución Vitalicia. Ello le significó un nuevo destierro a Chile (agosto de 1826). Tras el retiro de Bolívar del Perú y subsiguiente caída del régimen vitalicio, Luna Pizarro retornó al Perú y al desembarcar en el Callao, el 29 de abril de 1827, fue recibido triunfalmente por una multitud, lo que demostraba su popularidad.


El Congreso Constituyente de 1828


En 1827, elegido nuevamente diputado por Arequipa, incorporóse al Congreso que debía proclamar una nueva Constitución. Presidió sus sesiones en dos periodos —primero, desde el 4 de junio hasta el 4 de julio de 1827, y luego desde el 4 de marzo hasta el 4 de abril de 1828—. Decidió la elección de José de La Mar como Presidente Constitucional; favoreció la inclusión de los principales dictados la Constitución de 1823 en la proclamada en 1828. Consideró necesario preparar la guerra contra la Gran Colombia, a fin de neutralizar la posibilidad de una reacción bolivarista; justificó la invasión a Bolivia y la expulsión de Sucre, logradas por el general Agustín Gamarra tras una fácil campaña; y propició la anexión de Guayaquil, en vista de los sentimientos peruanistas que alentaban influyentes elementos de esa ciudad.


Declarada la guerra entre Perú y Colombia, quiso prevenir la amenaza que veía asomar tras el creciente ascenso de Agustín Gamarra, pero infructuosamente. Y cuando José de La Mar fue depuesto por Gamarra, Luna Pizarro marchó voluntariamente por tercera vez al destierro a Chile, para no otorgar su acatamiento al golpe de estado, mostrándose coherente con su prédica política.


El Congreso Constituyente de 1834


En ausencia fue designado Deán del Cabildo eclesiástico de Arequipa (8 de marzo de 1831) y cuando volvió a su ciudad natal (enero de 1832), anunció su propósito de consagrarse exclusivamente a su ministerio religioso. Elegido senador por el departamento de Arequipa, alegó razones de salud para no incorporarse a la legislatura de 1832. No obstante, tuvo que reconsiderar su decisión. Los votos de su provincia natal, y de Tinta, lo llevaron a la Convención Nacional de 1833, una asamblea de representantes cuya misión era reformar la Constitución de 1828. Esta vez si marchó a Lima para ocupar la diputación. El grupo liberal, entre los que se contaba otro célebre sacerdote, Francisco de Paula González Vigil, lo eligió Presidente de aquel cuerpo legislativo, por efecto de sucesivas elecciones mensuales, desde el 12 de diciembre de 1833 hasta el 12 de marzo de 1834.


Se hallaba ya por finalizar el mandato del presidente Agustín Gamarra y al frustrarse las elecciones presidenciales, se encomendó a la Convención Nacional la elección de un Presidente provisorio. A pesar de que el favorito de los liberales era el General Domingo Nieto, Luna Pizarro influyó para que el nombramiento recayera en el General Luis José de Orbegoso, un militar débil y manejable, en oposición al candidato gobiernista, el General Pedro Pablo Bermúdez (1833). La idea era evitar que los militares más ambiciosos copasen el poder, pero ello, más que una solución a la amenaza de la anarquía, significó más bien el inicio de una terrible crisis política en el Perú, ya que los militares postergados no se quedaron con los brazos cruzados.


Luna Pizarro condenó severamente el audaz pronunciamiento del General Bermúdez, el candidato perdedor y caudillo de los gamarristas rebeldes. Por su influjo se decidió la orientación liberal de la Constitución que fue proclamada el 10 de junio de 1834. Pero esta sería su postrera actuación política. Tras el golpe del general Felipe Santiago Salaverry (1835), su opinión no tuvo ya ninguna fuerza decisoria en la política peruana, ni aún cuando ejerció de consejero de Orbegoso durante el mandato de éste como Presidente del Estado Nor-Peruano, en tiempos de la Confederación Perú-Boliviana (1838). Decidió entonces consagrarse exclusivamente a su ministerio dentro de la Iglesia Católica.


Su influencia política entre 1822 y 1834


Luna Pizarro influyó decisivamente en la política peruana durante el periodo 1822 - 1834, al punto que en la época se decía que su lujuria era "mandar a los que mandan". Fue el mentor de las constituciones políticas de 1823, 1828 y 1834.


Si bien no estuvo presente en la redacción del proyecto de constitución de 1823 por haber emigrado a Chile, este proyecto siguió la estructura que planteó en las Bases de Constitución de 1822 y que tomó de un muy difundido libro de política de la época, es decir, Parlamento Unicameral, Cuerpo Conservador o Senado Conservador, reformulándose solo la concepción de Poder Ejecutivo Plural tras la funesta experiencia de la Junta Gubernativa.


En cuanto a la Constitución de 1828 Luna Pizarro tomó como fuente principal la Constitución Argentina de 1826, Constitución que rechazó el federalismo y que en cierta medida equilibraba los poderes ejecutivo y legislativo, con lo que se atemperaba el jacobinismo asambleario de la primera constitución peruana.


Finalmente, la Constitución de 1834, que simplemente es una enmienda o corrección de ciertos artículos de la Constitución de 1828, tratando de limitar los excesos del caudillismo militarista, tenía como propósito la federación con Bolivia, pensamiento que Luna Pizarro tuvo en mente durante todo el periodo de su influencia política, al igual que otros políticos peruanos, buscando unir el Alto y Bajo Perú.


Episcopado


Nombrado Obispo titular de Alalia in partibus infidelium y Obispo auxiliar de Lima, fue consagrado el 21 de setiembre de 1837, retirándose al convento de San Francisco. Fue nombrado también Deán del Cabildo Metropolitano (1838); a partir de entonces se dedicó enteramente a las obligaciones de su ministerio. En 1842, habiendo fallecido el Arzobispo de Lima Francisco de Sales Arrieta, fue nombrado Vicario capitular en sede vacante, y en el consistorio del 24 de abril de 1845, fue preconizado Arzobispo de Lima por S.S. Gregorio XVI. Enviada la bula respectiva, tomó posesión el 27 de abril de 1846, como vigésimo Arzobispo de Lima, dignidad que ejerció hasta su fallecimiento en 1855.


Durante su gestión señaló como erróneas algunas ideas que antes profesara con entusiasmo, e inclusive gestionó la condenación papal contra los alegatos regalistas de su viejo amigo, el sacerdote Francisco de Paula González Vigil. Ofreció su apoyo a las Hermanas de los SS.CC. que llegaron imprevistamente al Perú y a quienes el Presidente Ramón Castilla les encargó el Colegio del Espíritu Santo. Restauró la labor del Seminario Mayor de Santo Toribio para religiosos y seglares.

Falleció en Lima el 9 de febrero de 1855. Sus pastorales han sido recogidas en: Obras selectas del clero peruano.


Predecesor:
Toribio Rodríguez de Mendoza
Presidente del Primer Congreso Constituyente del Perú
20 de septiembre de 1822 a 20 de octubre de 1822
Escudo de la República Peruana (1821-1825).png
Sucesor:
José de Larrea y Loredo
Predecesor:
José de San Martín
Protector del Perú
Encargado del Poder Ejecutivo del Perú
20 de septiembre de 1822 a 22 de septiembre de 1822
Escudo de la República Peruana (1821-1825).png
Sucesor:
Suprema Junta Gubernativa
Integrada por José de la MarFelipe Antonio Alvarado yManuel Salazar y Baquíjano
Predecesor:
José Gregorio Paredes
Presidente del Congreso Constituyente (1827-28)
4 de junio de 1827 a 4 de julio de 1827
Escudo nacional del Perú.svg
Sucesor:
Francisco Valdivieso y Prada
Predecesor:
Juan Tomás Moscoso
Presidente del Congreso Constituyente (1827-28)
4 de marzo de 1828 a 4 de abril de 1828
Escudo nacional del Perú.svg
Sucesor:
Juan Manuel Nocheto
Predecesor:
Santiago Távara y Andrade
Presidente de la Convención Nacional (1833-34)
12 de diciembre de 1833 a 12 de marzo de 1834
Escudo nacional del Perú.svg
Sucesor:
Tomás Diéguez de Florencia
Predecesor:
Agustín Gamarra
Presidente de la República
Encargado del Poder Ejecutivo del Perú
20 de diciembre de 1833 a 21 de diciembre de 1833
Escudo nacional del Perú.svg
Sucesor:
Luis José de Orbegoso y Moncada
Presidente provisorio
Predecesor:
Francisco de Sales Arrieta
Arzobispo de Lima
ArchbishopPallium PioM.svg

1846 - 1855
Sucesor:
José Manuel Pasquel

Bibliografía


* Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú. 1822 - 1933, Octava Edición, corregida y aumentada. Tomos 1 y 2. Editada por el Diario "La República" de Lima y la Universidad "Ricardo Palma". Impreso en Santiago de Chile, 1998.
* Chirinos Soto, Enrique: Historia de la República (1821-1930). Tomo I. Lima, Afa Editores, 1985.
* Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú.. Tercera Edición. Tomo 10. LLO-MEN. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-159-6
* Historia del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000. ISBN 9972-625-35-4
* Grandes Forjadores del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000. ISBN 9972-625-50-8
* Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. Sétimo Tomo. Segunda Edición. Editor Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1984. Depósito legal B. 22436-84 (VII).

Enlaces externos

* Oficio de Javier Pizarro a San_Martín-1822 Oficio del Presidente del Soberano Congreso Peruano, don Javier de Luna Pizarro al Generalísimo de las armas del Perú, don José de San Martín