La ciudad de Arequipa, cuna de grandes hombres en todos los campos del saber, las armas, la religión y el arte han engrandecido a nuestra patria.

Por favor, al usar la información, citar la autoría de todos los textos, fotografías, artículos etc. impresos o digitalizados.

Pedro José Bustamante Alvizuri




Nacido el 29 de abril 1815 - Arequipa, Arequipa, Perú.

Fallecido el 26 de julio 1873 - Arequipa, Arequipa, Perú , a la edad de 58 años.

Estudia en el Seminario de San Jeróni­mo y en el Colegio de la Independencia Americana, cuan­do en este plantel se realizaban estudios su­periores obteniendo el título de Abogado. Fue Diputado por Arequi­pa. Fundador y primer Secretario de la Benefi­cencia Pública. Socio de Número de la Academia Lauretana, donde en­señó práctica Forense. Vicerrector de la Univer­sidad de San Agustín. Fiscal Superior y Vocal de la Corte Superior de Justicia de la cual llegó a ser Presidente.

Nombrado Prefecto de Arequipa en circunstancias críticas , cuando se produjó las elecciones presidenciales entre personajes como, Manuel Pardo, Antonio Arenas y Manuel Toribio Ureta. triunfando el primero.

Se le considera un preclaro exponente de las ideas democráticas de la época. Se le ubica entre los llamados modernizadores tradicionalistas. Fue enterrado al pie del altar mayor del templo de la Merced.

Presidente de la Cámara de Diputados del  Congreso Extraordinario (12/oct/1858-25/may/1859).

Jorge Vásquez Salas


Jorge Vásquez Salas (Arequipa, 29 de abril de 1905 - ?) fue un abogado y político peruano. Fue alcalde de Arequipa (1960-1962), senador de la República (1963-1968) y ministro de Relaciones Exteriores (1965-1967), durante el primer Gobierno de Fernando Belaúnde Terry.

Sus padres fueron Daniel Vásquez y María Salas. Cursó su educación secundaria en el Colegio de San José y la superior en la Universidad Nacional San Agustin de Arequipa. Uno de sus profesores fue José Luis Bustamante y Rivero. Se graduó de bachiller en Derecho, con la tesis "El Registro de la Propiedad Inmueble" y recibió el grado de doctor en Jurisprudencia en 1933 con la tesis "El imperialismo norteamericano en el caso del Perú y Colombia". Se recibió de abogado y ejerció su profesión en su ciudad natal.

Fue catedrático de Derecho Internacional Público y Economía Político en la Universidad de San Agustín, miembro de la Sociedad Peruano de Derecho Internacional y del Instituto Cultural Peruano-Británico. Colaboró en diversas publicaciones del Perú y del extranjero. Fue Síndico de Gastos en el Concejo de Arequipa presidido por el doctor Julio Ernesto Portugal y propulsor de las grandes obras que se realizaron con motivo del IV Centenario de la fundación de dicha ciudad (1940). Fue delegado del Perú a la primera Asamblea General de las Naciones Unidas reunida en Londres en 1946, así como consultor jurídico del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Por Resolución Suprema de 12 de enero de 1960 fue nombrado alcalde de Arequipa. Habiéndose producido por entonces el terrible terremoto del 13 de enero de 1960, tuvo que dedicar gran parte de la inversión municipal a la reparación de los daños ocasionados en la ciudad.

En 1963 fue elegido senador por Arequipa formando parte de la lista de Acción Popular, respaldado por la Democracia Cristiana.

El 15 de septiembre de 1965 asumió como ministro de Relaciones Exteriores, integrando el gabinete Becerra del primer gobierno belaundista. En noviembre de ese año, representó al Perú en la II Conferencia Internacional Extraordinaria de países miembros de la Organización de Estados Americanos realizada en Río de Janeiro, con la finalidad de reformar parcialmente la Carta de dicha entidad. En la sesión del 20 de noviembre, el canciller ecuatoriano Wilson Córdova sostuvo la supuesta política de conquista del Perú en la guerra del 41, la pérdida de territorio ecuatoriano y la nulidad del Protocolo de Río de Janeiro. Vásquez Salas calificó inmediatamente de «impertinente» esta intervención y en la siguiente sesión refutó las tesis ecuatorianas. Señaló la importancia y validez de dicho Protocolo, ratificado libremente por el Ecuador, el cual se había mostrado dispuesto a cumplirlo al principio, variando inexplicablemente su posición a partir de los años 1950.

El 5 de diciembre de 1966 viajó a Montevideo como presidente de la delegación peruana a la VI Conferencia Latinoamericano de Libre Comercio. Posteriormente, el 12 de febrero de 1967 viajó a Buenos Aires para participar en la Tercera Conferencia Interamericana Extraordinaria. El 7 de abril de ese año se dirigió a Montevideo para tomar parte en una reunión de cancilleres, que sirvió de preámbulo a la cita de presidentes en Punta del Este. Permaneció al frente de la cancillería hasta el 8 de septiembre de 1967.

Augusto Aguirre Morales


Augusto Aguirre Morales (Arequipa, 24 de abril de 1888 - Lima, 2 de junio de 1957) fue un narrador, poeta, educador yperiodista peruano. Fue integrante del movimiento Colónida (postmodernismo) y autor de la novela El pueblo del Sol (1924 y1927), ambientada en época incaica de la que hizo una elogiada reconstrucción basándose en los datos aportados por la historia y la arqueología.

Fue hijo de Oswaldo Aguirre y María Morales. Cursó sus estudios escolares en el tradicional Colegio Nacional de la Independencia Americana de su ciudad natal. Pasó luego a la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, donde cursóJurisprudencia. Desde temprano orientó su vocación hacia el magisterio, la administración y el periodismo.

En Arequipa ejerció como preceptor en la Escuela de Varones de Tingo (1902) y en la Escuela N.° 9515 (1910-1914 y 1920). EnLima fue profesor de Arte Incaico en la Escuela Nacional de Bellas Artes (1930) y de Historia de América en el Instituto Pedagógico Nacional de Varones, plantel cuya dirección ejerció (1932-1933 y 1940). Un anexo de este Instituto dio origen al actual Colegio Nacional Alfonso Ugarte.

En la administración pública se desempeñó como amanuense de la Corte Superior de Justicia de Arequipa (1909-1910), secretario del Colegio Nacional de la Independencia (1914), interventor y administrador de Correos en el Cuzco (1917-1919), auxiliar de la Dirección Regional de Enseñanza de Arequipa (1921-1924) y secretario de la Dirección de Aguas e Irrigación, sede en Lima (1937-1938).

Íntimo amigo del gran escritor Abraham Valdelomar, Aguirre participó de lleno en las actividades del grupo Colónida y fue colaborador de la revista del mismo nombre. Al igual que Valdelomar y otros miembros del grupo —que cultivaron lo que después se ha denominado "incaísmo modernista"—, Aguirre se mostró fascinado por el pasado incaico y orientó su obra literaria hacia dicha temática; sin embargo, se apartó radicalmente de la visión idealizada de Valdelomar y el resto de los "colónidos", obstinados en embellecer un pasado remoto que, a falta de información más rigurosa desde el punto de vista histórico, quisieron recrear con vivos colores modernistas, siguiendo así las pautas de los novelistas europeos, que por aquel entonces idealizaban los esplendores de otras civilizaciones antiguas, como la ateniense, la cartaginense o la bizantina. Aguirre se propuso reconstruir de un modo fidedigno el Imperio incaico y para ello se dedicó a estudiar minuciosamente las crónicas españolas y a informarse de los últimos descubrimientos arqueológicos. Así nació su novela El pueblo del Sol (Lima, 1924 y 1927), una bellísima narración que aspiraba a asociar la imaginación y la fantasía con la investigación histórica y el cotejo de datos arqueológicos e iconográficos.

Otra pasión suya, en la que volcó sus energías, fue el periodismo. Fue editor de La Idea (1905) y Noticias (1912); y colaborador de El Siglo de Puno (1904), La Bolsa, El Sur(1913), Colónida (1916), Prisma y Variedades, Mundial, La Crónica (1934-1953) y otras publicaciones. En especial es notable la serie de artículos publicados sobre el deán Valdivia, poco antes de su muerte. Se le otorgó el Premio Nacional de Periodismo en 1949.

Obras

Poemarios
  • Flor de ensueño (Arequipa, 1906), obra idílica.
  • Devocionario (Arequipa, 1913), libro de prosas poéticas, en formato minúsculo, donde su autor «se revela cuidadoso del estilo, y seguro de ser un escritor exquisito, doloroso y místico», y donde «exuda romanticismo y, hasta diría, una extraña mezcla de erotismo y misticismo diabolizante.»
Novelas

  • La medusa (Lima, 1916), complicada novela de influencia dannunziana. «La vida, según Aguirre Morales, es como una medusa pegajosa, aprehensiva, asqueante: tal la filosofía de ese libro, escrito con estilo de poema, en primera persona, con barroquísmas metáforas»
  • La justicia de Huayna Cápac (Lima, 1918), relato ambientado en la época incaica, muy bien elaborado, con puntillismo decadentista.
El pueblo del Sol (Lima, 1924, tomo I; y completa, 1927), novela ambientada también en el imperio incaico, de cuidada reconstrucción histórica y ambiental, de cuerdo a las informaciones brindadas por los documentos históricos y los estudios arqueológicos. Esta obra logró fama continental, comparándola los críticos con la famosa Salambó del francés Gustave Flaubert. En aras del rigor historicista que animaba sus escritos, Aguirre optó por presentar a los incas despojados de cualquier atisbo de idealismo romántico, tendencia ésta aún en boga en los medios literarios. En su narración, el Imperio Incaico está sumido en el odio, la tiranía de los poderosos y, sobre todo, el arbitrio de las incontroladas pasiones y los rudos sentimientos de que hacen galas los miembros de las clases dominantes.

Valoración

Debe reconocerse que el esfuerzo de Aguirre Morales ha sido el más sostenido de cuantos hasta allí emprendieron los novelistas del Perú. Porque si Casós produjo dos largas novelas, ellas fueron más bien sátiras políticas que novelas; doña Mercedes emprendió importantes relatos de índole social, y la señora Matto de Turner creó dos personajes imborrables en sus Aves sin nido. Pero Aguirre Morales hizo más. Porque no solo situó un drama pasional en el pasado imperialicio, sino que quiso revivir este y reproducirlo en sus más íntimos detalles, usando al par erudición y poesía. Trató de llevar a cabo una empresa como la de Flaubert, brindando al Perú una Salambó incaica.….

Luis Alberto Sánchez, en La literatura peruana, 1975, p. 1320.

Eleuterio Alarcón Bejarano



Nace el 18 de abril de 1918 en Characato y muere en Arequipa el 23 de junio de 1994. Fueron sus padres Francisco y Candelaria quienes tuvieron otros cinco hijos. Estudió en distintos colegios de Arequipa y en 1932 hizo su quinto de primaria en el Colegio "San Pedro Pascual", donde estudió también el 1° de secundaria y desde donde pasó a la vida religiosa mercedaria. Así, a los 16 años entró en el convento de la Merced, hizo su noviciado en Lima, emitiendo sus votos temporales en 1935. El Estudiantado lo hizo en Characato de 1935 a 1939. En 1940 se trasladó a Cuzco, donde continuó estudios en el Seminario de San Antonio Abad. El último año de sus estudios teológicos de 1943 recibió las órdenes menores en 1943 y el 23 de enero de 1944 le ordenó como sacerdote en la catedral de Cuzco Mons. Muentes, obispo de Ayacucho, cantando su primera misa en el templo de La Merced de Arequipa y su pueblo de Characato.

Posteriormente se matriculó en las facultades de Derecho y Filosofía en la Universidad Nacional de San Andrés de La Paz (Bolivia). En 1948 el P. Barriga lo nombró secretario de provincia y subdirector del colegio de La Merced de Lima, retornando después a Cusco como maestro de estudiantes. El 31 de mayo de 1950 el terremoto sacudió los cimientos de Cuzco y destruyó parte del convento por lo que los teólogos fueron a Lima y los filósofos con el P. Alarcón a Arequipa, donde reanuda sus estudios jurídicos. Desde allí fue enviado al convento de Puno y en 1952 fue nombrado comendador del Cusco siendo reelegido hasta 1959, época en que realizó obras importantes de reparación del convento cusqueño y construyó el moderno edificio del actual colegio.

Fue elegido como diputado de la provincia para el capítulo general de 1956. En 1959 fue elegido provincial, al tiempo que ejerció como comendador de Lima. Colabora en la coronación canónica de Nuestra Señora de la Merced de Cusco.

En 1962 fue nombrado comendador de Arequipa y director del colegio San Pedro Pascual, a la par que asistente general de la Orden. Por ello tuvo que establecer la misión de Chuquibambilla en Apurímac, donde residió casi dos años. En 1964 fue nombrado presidente de la "Comisión Central Pro-Cruzada Internacional de Caridad Mercedaria" o también "Obra Redentora".

Obtuvo el grado de doctor en Derecho en Perú y era miembro del Colegio de Abogados de Lima. Al ser enviado a Roma obtiene el de Derecho Canónico en la Universidad Lateranense, al tiempo que cursa estudios de diplomática y archivística en el Archivo Vaticano.

Vuelto a Perú es abogado del Tribunal Eclesiástico y Catedrático de Derecho Internacional en la Universidad Católica de Santa María, participa y organiza en el I Congreso Peruano de Historia Eclesiástica en 1990. Fue nombrado cronista provincial, escribiendo varios artículos histórico-jurídicos en la Analecta Mercedaria.  En febrero de 1984 fue elegido provincial por segunda vez, al tiempo que comendador de Arequipa. Con motivo de sus bodas de oro sacerdotales recibió el 23 de enero de 1994 la medalla de oro de la Ciudad Blanca e hijo ilustre de Characato.

A partir de 1992 su salud comenzó a decaer, sorprendiéndole la muerte el 23 de junio de 1994.

En 1997 Arequipa incorporó su retrato a la Galería de Arequipeños ilustres.

Colaboró en los periódicos de "El Pueblo" y "El Comercio". Publicó varias obras como La profesión religiosa en la Orden de la Merced, Estudio histórico-jurídico sobre la profesión y el fin particular de la Merced Arequipa 1975, Fray Melchor de Talamantes, ideólogo y filósofo de la Revolución americana, Los conventos mercedarios del Perú y la legislación canónica civil en el S. XIX, Estudio crítico de las Constituciones Mercedarias en 1691, Vida y Obra de san Pedro Nolasco, Catálogo del Archivo del Convento del Cuzco y Capítulos Provinciales de la Provincia Mercedaria del Cusco 1666-1714.

Fuente: http://peru-cristiano.blogspot.pe/2014/06/p-eleuterio-alarcon-bejarano-om.html

Jacinto Ibáñez



Don Jacinto Ibáñez nació en Arequipa en 1780. Poco se sabe de su vida, a no ser que fue relojero de la Catedral, anterior a Tomás Muñiz. Efectivamente, fue un hábil mecánico que consiguió por primera vez en nuestro medio fundir tipos y, con maderas, elaboró una imprenta. La pionera imprenta de Ibáñez, llamado el "Gutenberg arequipeño", tuvo por primer trabajo la impresión -en "raso de seda" de las invitaciones a la instalación de la Academia Lauretana de Ciencias y Artes que se verificó el 10 de diciembre de 1821.

Igualmente se hicieron otras impresiones, como los volantes y proclamas patrióticas, los primeros periódicos ("La Primavera de Arequipa" o "Mañanas de su Independencia" y "La Estrella de Ayacucho") y obras de nuestros intelectuales. Así, por ejemplo, tenemos la "Disertación sobre la importancia de las ciencias", que pronunció Evaristo Gómez Sánchez en 1821; la composición que, a nombre del pueblo de Arequipa, dedica José María Corbacho al prefecto Francisco de Paula Otero en 1824; y la obra del insigne matemático Juan de Dios Salazar, "Elementos de Geometría y Trigonometría", publicada en este último año. De él son también la "Memoria académica sobre la cuenta de la barra" y "El Nuevo Mundo Filosófico", que igualmente salieron de la imprenta de Ibáñez.

Pero resulta que el historiógrafo Renato Morales exhuma en 1908 un expedientillo organizado por Corbacho en 1828, reclamando a la Municipalidad el pago por ser de su propiedad la imprenta introducida. Se trata, sin duda, de una obligación municipal insoluta, que puso en duda la personalidad y los méritos bien ganados del ingenioso obrero gráfico Jacinto Ibáñez.

Lo cierto es que la primera imprenta la fabrica genialmente Ibáñez, la misma que finalmente va a pasar a manos del Ejército realista, extendiendo el recibo el teniente . Coronel Eulogio de Santa Cruz, Secretario del general en jefe Juan Ramírez, con fecha 6 de marzo de 1822. La imprenta cuyo pago exige Corbacho, en opinión de Gustavo Bacacorzo, es acaso una segunda o tercera traída sigilosamente por él y complementada y manejada por Ibáñez o hecha nuevamente por éste pero financiada a pedido de don José María. Hay que tener en cuenta que Ibáñez carece de recursos, es un experto inventor y disfruta de la ; afianza del intelectual, cuyas actitudes por ello mismo se confunden con las del tipógrafo autodidacta. Y es en esta segunda máquina, para Bacacorzo, en que se imprime . el primer periódico; perdiendo la propiedad de ella acaso con su destierro o adquiriéndola de hecho el cabildo colonial.

De acuerdo con ello, por una simulación Ibáñez la cedió en propiedad al doctor Corbacho, quién a su turno, en mérito a sus relaciones sociales y políticas, la entregó también en venta al crédito al Ayuntamiento; que pusieron inmediatamente en uso en las postrimerías del año 1821, bajo la administración del único obrero gráfico señor Ibáñez.


Además, a decir de Artemio Peraltilla Díaz, figuran en favor del señor Ibáñez los repetidos y variados impresos que editara en 1821, en 1822, 1823 y 1824, mientras que el doctor Corbacho no editó ni sus propios versos. De esta manera, queda demostrado que Ibáñez fue el fabricante de la primera máquina de imprenta y el primer impresor en la Blanca Ciudad.

Don Jacinto Ibáñez tuvo la gloria de fundar el periodismo arequipeño, junto con el capitán Andrés Negrón. Gracias a ellos fue posible la edición del primer periódico de Arequipa, llamado "La Primavera de Arequipa" o "Mañanas de su Independencia", aparecido el 8 de enero de 1825, anunciando públicamente, ante el escepticismo de la nobleza y del vecindario y el inesperado asombro de las autoridades y fuerzas realistas acantonadas en Arequipa, el victorioso triunfo de la batalla de Ayacucho con el que la República del Perú había consolidado su libertad y su independencia.

"La Estrella de Ayacucho" es el segundo periódico aparecido en Arequipa, siempre ha inspiración del libertador Bolívar, representado por el capitán Andrés Negrón, quien, con la cooperación técnica y patriótica del impresor Jacinto Ibáñez, comenzó su publicación el 12 de marzo de 1825.
El año 1848, la imprenta de Ibáñez da a luz en agradable formato "El Pabellón Nacional", periódico oposicionista.

El año 1849, salió de la misma imprenta "El Elector" y después "El Porvenir", hojas honrosas de patriotismo y de alcances literarios.

"Sin la imprenta de Ibáñez -decía un editorial de La Bolsa- la República no habría tenido en Arequipa un medio de propaganda; ni la libertad política, un escudo".

Honrando sus méritos, la Academia Lauretana lo hizo su miembro asociado. Arequipeño ilustre, casó con Catalina Delgado. Hijos del matrimonio Ibáñez Delgado fueron, entre otros, Valentín y Francisco Ibáñez Delgado. Este último fue fundador, propietario y Director de "La Bolsa", periódico que seguramente debió alentar para su fundación don Jacinto Ibáñez. Falleció, a los 82 años de edad, el 9 de abril de 1862.

Dato adicional: 

Francisco Ibañez Delgado (1826-1899), hijo del ilustre personaje que trajo la primera imprenta a Arequipa, ocupa buena parte de su tiempo a recopilar historias macabras, o no tanto, muchas de origen extranjero sabiéndolo o no , y las amalgama con lugares y costumbres locales; al respecto dos libros representativos: Cuentos de mi Tierra e Historias de mi Tierra, publicados entre 1874 y 1884. Entre sus trabajos más memorables se cuentan La procesión de las ánimas, El fantasma y La Pagarás, narración ,esta última en donde se cuenta como un alma le anticipa su triste muerte al protagonista.


SANTIAGO MARTÍNEZ. Arequipeños ilustres. Arequipa: Tipografía Cuadros, 1938.

ARTEMIO PERALTELA DÍAZ. El periodismo arequipeño en la emancipación del Perú. Arequipa 1971.

DIARIO LA BOLSA del viernes 4 de octubre de 1895. Un Recuerdo (Editorial de La Bolsa).

Juan Manuel Pinelo


Natural de Arequipa, pasó a Cuzco para cursar estudios superiores. Al producirse la invasión del ejército patriota rioplatense al Alto Perú, se enroló en el ejército realista comosargento primero del regimiento N.° 1 de Cuzco, sirviendo a órdenes del general Francisco Picoaga. Por su destacada actuación fue ascendido a capitán. Pero ganado ya por las ideas liberales, se involucró en la conspiración que los patriotas cusqueños, encabezados por los hermanos Angulo, tramaban en la ciudad imperial.
Iniciada la rebelión cuzqueña el 3 de agosto de 1814, se le reconoció el grado de coronel y se le confió el mando de la expedición enviada hacia Puno y el Alto Perú, asociado al cura Ildefonso de las Muñecas. Tomaron sin resistencia Puno el 26 de agosto, luego de que el gobernador Manuel Químper la abandonara. Allí fueron capturados y ejecutados a garrotazos y pedradas 18 españoles. Luego se dirigieron hacia el fuerte que guarnecía el paso del río Desaguadero, en donde se hallaba el realista Joaquín Revuelta con 13 piezas de artillería, cuantiosos pertrechos y 160 hombres, los que desertaron a la llegada de los patriotas el 11 de septiembre.
Con un ejército formado por 400 fusileros, 2 culebrinas y 4 cañones, Pinelo y Muñecas se dirigieron a La Paz, ciudad protegida por el gobernador intendente marqués de Valdehoyos con 300 hombres y 4 piezas de artillería. Después de dos días de sitio, el 24 de septiembre los patriotas ocuparon La Paz, donde tomaron prisioneros a cinco generales y ocho coroneles realistas, así como a las autoridades de la ciudad. Cuatro días después, se produjo una sorpresiva explosión del polvorín del cuartel en la que murieron varios soldados cuzqueños, suceso fortuito que fue achacado a los realistas y originó una sangrienta represalia contra la población española y criolla, que a Pinelo le fue imposible detener. Fueron asesinados 52 españoles y 16 criollos de la ciudad, entre ellos el marqués de Valdehoyos.
Pinelo y Muñecas organizaron una junta de gobierno en La Paz, que estaba compuesta por José Astete, Eugenio Medina y José Agustín Arze. La reacción realista no se hizo esperar. Ante el avance del general realista Juan Ramírez Orozco, Pinelo organizó la defensa en el fuerte del Desaguadero, pero fue derrotado en la batalla de Achocalla el 2 de noviembre de 1814, logrando escapar debido al mal estado de la caballería realista. Al día siguiente entró Ramírez en la arruinada ciudad de La Paz, donde fueron ejecutados 108 patriotas. Los revolucionarios cuzqueños sobrevivientes, con Pinelo y Muñecas a la cabeza, retrocedieron hasta Puno, donde se unieron a las fuerzas de Pumacahua, siendo finalmente derrotados en la batalla de Umachiri. Pinelo huyó hacia el Cuzco, mientras que el cura Muñecas pasó al otro lado del lago Titicaca, donde mantuvo una desesperada resistencia, hasta que también fue derrotado.
Durante más de diez años, Pinelo permaneció oculto en el Cuzco. Cuando el general Agustín Gamarra ingresó al Cuzco el 23 de diciembre de 1824 luego de la batalla de Ayacucho, fue nombrado intendente de la provincia de Chumbivilcas.

Bibliografía

  • Mendiburu, Manuel de:Diccionario histórico-biográfico del Perú. Parte primera que corresponde a la época de la dominación española. Tomo VI. Lima, 1886.
  • Roel Pineda, Virgilio: Conatos, levantamientos, campañas e ideología de la independencia. Incluida en Historia del Perú. Perú Republicano. Tomo VII. Cuarta edición. Lima, Editorial Mejía Baca, 1982. ISBN 84-499-1611-9
  • Tauro del Pino, AlbertoEnciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 13. PEÑ/QUI. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-162-5
  • Varios autores: Historia General del Ejército Peruano. Tomo IV. El Ejército en la Independencia del Perú. Volumen 1: El Ejército: protagonista principal en la Independencia del Perú. Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú. Talleres de la Imprenta del Ministerio de Guerra, Lima. Primera Edición, 1984.

Nicanor Pórcel


Nació en Arequipa el 5 de abril de 1839. Fue hijo de Santos Porcel, natural de La Paz (Bolivia), y de María Angélica Rivero y Tristán, de la nobleza local. Estudió en el Seminario de San Jerónimo. Desde muy joven se inició en el magisterio; a él dedico todos los años de su vida. Regento un colegio de instrucción media fundado por él, hasta el año 1881, en que se ordenó de sacerdote, realizando así la aspiración que había tenido siempre.

En un aviso publicado en "La Bolsa" leemos: "Colegio de Nicanor Porcel. El 1° de febrero del presente año (1871) principiarán a funcionar en dicho Colegio todas las clases correspondientes a la instrucción primaria y media, con sujeción al programa que conoce el público".

En mérito a sus conocimientos, mereció del obispo Juan Ambrosio Huerta que lo nombrara Secretario de Cámara y Gobierno de esta diócesis, puesto que desempeño a satisfacción del prelado. Fue racionero del Cabildo metropolitano en 1884, nombrado por el presidente Miguel Iglesias. Dos años después fue ascendido a canónigo de merced, el 30 de enero de 1886, ano en que también file gobernador eclesiástico. Ascendió a la dignidad de tesorero y consiguió igualmente ser nombrado maestre-escuela, chantre; y, finalmente, deán, por fallecimiento del doctor Mariano Lorenzo Bedoya.

Ingreso a la docencia en la Universidad de San Agustín en 1876, donde tuvo a su cargo la cátedra de Metafísica hasta 1883, en que renuncio por haber sido nombrado profesor de Filosofía y Rector del Seminario.

Víctor Andrés Belaunde, discípulo del maestro Porcel en la cátedra de Metafísica, lo recuerda como un curso memorable: "Sus clases de Metafísica eran lo que los ' escolásticos llamaban diputaciones; después de una breve exposición, en términos precisos casi perentorios, el doctor Porcel abra el debate para estimular así el interés de los alumnos. Y este maestro que solía tener fama de intransigente y dogmático, resultaba tener gran amplitud y tolerancia".

En la universidad su labor fue vasta y notable; pues ejerció el cargo de Vicerrector y el de Rector de 1878 a 1879- Y como tal se preocupó de la reorganización de la enseñanza y de la mejora de los haberes de los profesores, con una orientación altamente liberal que abona en su favor, dada su condición de sacerdote.

Debió ser obispo de Arequipa; pero no logró esta última dignidad porque fue designado el señor Manuel Segundo Ballón Manrique que ocupaba la canonjía magistral del coro.

Sus obras son las siguientes : "catecismo y doctrina" , célebre por la claridad y método con que expone la doctrina cristiana ; "Historia Sagrada" , y "Filosofía Descriptiva" (manuscrito desparecido).
Arquipeño ilustre el doctor Porcel era venerado como el maestro de varias generaciones ,  falleció en su ciudad natal el 2 de julio de 1907.

Emilio Pardo del Valle





Emilio Pardo del Valle nació en Arequipa el 3 de abril de 1900, fue miembro del Grupo Sur en Arequipa, con Luís de la Jara, Vladimiro Bermejo y Ernesto More. Formo también parte del “Grupo Arequepay” junto a Domingo Pantigozo, Manuel Gallegos Sanz, Guillermo Mercado, M. Martínez Málaga, Benigno Ballón Farfán, Víctor Mendivil. Murió el 25 de junio de 1981

Desde 1948 fue miembro de la Asociación de Escritores, Poetas y Artistas de América Latina, publicó un libro de poemas dedicado a Arequipa titulado “Bioestro” y “Estro”. Dejo inédito un trabajo científico sobre la estructura atómica.

Cabe mencionar que la Municipalidad Provincial de Arequipa organizó un concurso al acercarse el IV centenario de la fundación española de Arequipa.La convocatoria lo realizó el ex alcalde Julio Ernesto Portugal, quien durante la sesión de Concejo del 23 de noviembre de 1939, propuso el concurso para la creación de la letra y música del Himno del IV Centenario, y para la elaboración de la historia de la ciudad con características pedagógicas. 

Vencidos los plazos, el concurso de la letra del himno fue ganado por Emilio Pardo del Valle, quien recibió el premio correspondiente el 14 de mayo de 1940; posteriormente, el 25 de junio de ese año se convoca a concurso para la música del himno del cuatrocientos que fue ganado por el reconocido director de orquesta, Aurelio Díaz Espinoza. A partir del Cuatricentenario se interpreta el nuevo himno de Arequipa, que esta compuesto de un coro y cinco estrofas y que se mantiene hasta la fecha.