La ciudad de Arequipa, cuna de grandes hombres en todos los campos del saber, las armas, la religión y el arte han engrandecido a nuestra patria.

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Juan Manuel Moscoso y Peralta



Juan Manuel Moscoso y Peralta (Arequipa6 de enero de 1723 - Granada24 de julio de 1811) fue un eclesiástico peruano, quien llegó a ser obispo de Córdoba del Tucumán, Cuzco y arzobispo de Granada (España).

Hijo de Manuel José de Moscoso y Zegarra, y Antonia de Peralta y Arancibia. En 1739 pasó a Lima donde estudió en el Colegio Real de San Martín y, a mérito de sus estudios, se graduó en el Cuzco de doctor en Teología. En su ciudad natal asumió las funciones de alférez real en 1748 y contrajo matrimonio al año siguiente con Nicolasa de Rivero y Salazar, en quien tuvo un hijo que falleció después de la muerte de dicha señora (1751). Viudo, logró la autorización canónica para hacer profesión religiosa.
Fue designado cura de Moquegua en 1755, siendo ordenado sacerdote por Fernando Pérez Oblitas, obispo de Santa Cruz de la Sierra. A mérito de un concurso, fue designado Canónigo Magistral en el Cabildo Diocesano de Arequipa, y sucesivamente fue promovido a tesorero (1764), maestrescuela (1766) y arcediano (1767). El ya anciano obispo de Arequipa, Diego de Salguero y Cabrera, lo propuso como obispo auxiliar de su sede, siendo nombrado bajo el título de obispo titular de Tricomi en Cesárea (1769).

Luego fue nombrado obispo de Córdoba del Tucumán (17 de junio de 1771), tomando posesión de su sede el 22 de agosto de1773. Asistió al Concilio platense de 1774 y obsequió a su catedral una custodia de oro con muchas piedras preciosas.
Trasladado a la sede episcopal del Cuzco en 1778, tomó posesión de la misma el 24 de diciembre de 1779. Hizo la visita pastoral de su diócesis, formó nuevos aranceles y la regla consueta en 1780. Por entonces realizó valiosas donaciones que se elevaban a 50,000 pesos, estableciendo rentas para dotes-limosnas y mantención de presos en Moquegua.

Tuvo una polémica participación en los hechos que desencadenaron la rebelión de Túpac Amaru II, debido a su público enfrentamiento con el corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga, el mismo que fue ahorcado por los rebeldes, episodio que marcó el inicio de la sublevación. Además, actuó como consejero de Túpac Amaru II, aunque luego no dudó en alentar la movilización de la población a favor de los realistas.


En 1784 fue llamado a Lima para que explicase su conducta ambigua. Luego de muchas discusiones, la autoridad virreinal juzgó conveniente que pasara a España para que atendiera personalmente su justificación, por lo que se embarcó el 5 de abril de1786. En la península se sinceró y logró su plena rehabilitación, y más aún, se le premió con el arzobispado de Granada (3 de agosto de 1789), y la gran cruz de la Orden de Carlos III (30 de marzo de 1794).

Este prelado costeó la magnífica custodia de la catedral de Granada, que tenía una rica y abundante pedrería la cual le importó 80,000 pesos. Y en las difíciles circunstancias en que se halló España por la guerra de Francia erogó 200,000 reales de su patrimonio, y además la renta del Arzobispado deducidas de sus pensiones, y los gastos propios de su dignidad. En Lima se le hicieron solemnes exequias en 13 de Agosto de 1812 para los cuales convidó su sobrino político el Marqués de Fuente-hermosa.

Predecesor:
Manuel Abad Yllana
Obispo de Córdoba del Tucumán
Obispo

1770 – 1778
Sucesor:
José Antonio de San Alberto
Predecesor:
Agustín Gorrichátegui
Obispo del Cuzco
Obispo

1778 – 1783
Sucesor:
Bartolomé María de las Heras
Predecesor:
Basilio Tomás Sancho Hernando
Arzobispo de Granada
Arzobispo

1789 – 1811
Sucesor:
Blas Joaquín Álvarez de Palma