La ciudad de Arequipa, cuna de grandes hombres en todos los campos del saber, las armas, la religión y el arte han engrandecido a nuestra patria.

Por favor, al usar la información, citar la autoría de todos los textos, fotografías, artículos etc. impresos o digitalizados.

Lucho Neves





Lucho Neves, hermano de Victor Alejandro Neves Bengoa ("Viejo cantor del Yaraví", "Serenata mistiana","Quebradita de Chilina",etc) y perteneciente a una familia de músicos de gran talento en la ciudad. Confiesa que su más grata impresión la recibió cuando obtuvo la beca para la Escuela Regional de Música de Arequipa en el año 1948.

Nacido en Arequipa 1936, es el pianista compositor y arreglista contemporáneo más importante. Actualmente radica en Nueva York. Ha tocado con músicos como Louis Amstrong, Stang Getz, Dizzie Gillespie; orquestado y dirigido a figuras de la talla de Areta Franklin, Donna Summer, Diana Ross, Plácido Domingo, entre otras. Ha compuesto música para películas, obras sinfónicas contemporáneas y música popular. Lucho Neves abrió el camino para nuevos conceptos melódicos y armónicos en la música peruana y universal.(1)

"Mi vida ha estado dedicada enteramente a la música. Fui un niño inquieto, sensible y emotivo, los coloridos paisajes de mi Arequipa querida se impregnaron en mi alma de artista. Ahora veo complacido el cuadro de mi vida pintado cada día con intensa y pura inspiración en cada trazo y tono. Como un en una interminable sinfonía, se escucha la esencia de mi vida..."(2)

(1)(2)Tomado del folleto del Cd Misa Arequipeña de Lucho Neves, 2007

Mariano Hilario Cornejo Zenteno



Mariano Hilario Cornejo Zenteno, más conocido como Mariano H. Cornejo (Arequipa, 28 de octubre de 1866 - París, 25 de marzo de 1942) político, abogado, jurista, historiador, sociólogo y diplomático peruano. Fue ministro de Gobierno y presidente del Consejo de Ministros (1919) en el segundo gobierno de Augusto B. Leguía, régimen del cual fue su ideólogo. Fue diputado y senador en varios períodos, y presidente de ambas cámaras legislativas. Se destacó como orador parlamentario, defendiendo con extraordinaria elocuencia sus puntos de vista. Fue comparado con Emilio Castelar. Presidió también la Asamblea Nacional Constituyente, que promulgó la Constitución de 1920, donde impuso sus ideas políticas. Es considerado como el fundador de la sociología peruana, iniciador del positivismo filosófico en su país y difusor del evolucionismo spenceriano; pero en su obra se percibe igualmente la huella de otros autores como Comte, Levi-Bruhl, Wundt, Simmel, Frazer y Tarde. Su tratado de Sociología general (Madrid, 1908-1910, en dos volúmenes) fue muy celebrado en su tiempo. Fue el primer catedrático de Sociología en la Universidad de San Marcos. Fue nominado al Premio Nobel de la Paz sucesivamente desde el año 1931 hasta 1939.

Mariano H. Cornejo fue hijo de Mariano Lino Cornejo y Dorlisca Zenteno Infantas. Cursó la educación primaria y parte de secundaria en el Colegio Nacional San Carlos de Puno, culminándola en el Colegio Nacional de la Independencia Americana de Arequipa. Sus estudios superiores los cursó primero en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (1884-1886), y luego en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, donde se graduó de bachiller en Letras a mérito de su tesis titulada “El progreso indefinido”, inspirada en una visión providencialista de la historia: repasando el “progreso” humano, consideraba que el destino de las cosas se hallaba sujeto a un plan superior trazado por Dios (1886). Luego obtuvo su doctorado con su tesis “Sociología del arte”, en el cual procuraba delinear esa disciplina, apelando a elementos históricos y al ambiente social en que la obra artística es creada (1887). También se bachilleró en Jurisprudencia con su tesis “El sistema hipotecario que nos rige es una institución defectuosa de nuestro Derecho Civil que exige pronta y radical reforma” (1887), para luego recibirse de Abogado (1889). En 1890 se incorporó al Ateneo y al Colegio de Abogados de Lima. Posteriormente se graduó de bachiller y de doctor en Ciencias Políticas y Administrativas (1896), a mérito de sus tesis sobre "Las ventajas del jurado” y “El gobierno parlamentario”,1 respectivamente.

Tras recibirse de abogado regresó a Puno para ejercer la profesión; allí fue donde empezó su vida pública, que sería extensa y fecunda. Se casó con Clorinda Cano. Fue elegido diputado suplente por Huancané en 1891, pero su primera cargo político efectivo fue el de alcalde de Puno, en 1892, gestión en la que puso especial énfasis en la defensa de la libertad de prensa, la autonomía municipal y la libertad de conciencia.

Ese mismo año de 1892 fue elegido diputado por Azángaro, pasando entonces a Lima a ocupar su escaño parlamentario. Se distinguió por su brillante elocuencia y por su hábil argumentación en defensa de la libertad religiosa, la libertad de prensa y la integridad territorial. Se sumó al bloque parlamentario liderado por Mariano Nicolás Valcárcel y se opuso a la intervención de los militares en la política. Al producirse la controvertida segunda elección presidencial del general Andrés Avelino Cáceres en 1894, abandonó Lima y se estableció en Tacna, donde editó La voz del sur.

Se trasladó a La Paz, en Bolivia. Organizó partidas armadas con las cuales se unió en Puno al movimiento revolucionario que encabezó finalmente Nicolás de Piérola contra el gobierno cacerista. Triunfante esa revolución, fue elegido diputado por Puno en 1895. En el parlamento abogó por las Juntas Departamentales, el matrimonio civil y la adopción del Habeas Corpus. Por entonces se incorporó a la plana docente de la Universidad de San Marcos, donde en 1896 inauguró la cátedra de Sociología en la Facultad de Letras. En 1897 se inscribió en el Partido Demócrata o pierolista, siendo reelegido diputado por Puno. En 1901 fue designado presidente de su Cámara, y en 1902 fue elegido diputado por Sandia.

En 1904 fue nombrado ministro plenipotenciario en Ecuador, donde logró suscribir un convenio para continuar el arbitraje del rey de España en el diferendo limítrofe peruano-ecuatoriano. Fue luego nombrado ministro plenipotenciario en España y se le encargó la redacción del alegato de defensa peruana en dicho juicio arbitral (1905). Emprendió viaje a la península ibérica el 13 de marzo de ese año, en compañía de Ramón Menéndez Pidal (que había estado de paso por Lima en misión oficial como comisario regio), Honorato Vásquez (ministro plenipotenciario de Ecuador) y José Santos Chocano (secretario de la misión peruana). El 4 de julio presentó sus credenciales ante el rey Alfonso XIII y en colaboración con Felipe de Osma preparó el alegato o Memoria del Perú en el arbitraje sobre sus límites con el Ecuador, que reunió importante material histórico en cuatro volúmenes y siete de anexos de documentos, más uno de mapas, y expuso una sólida defensa jurídica de los derechos del Perú frente a las absurdas pretensiones ecuatorianas. Concurrió a la Tercera Conferencia Internacional Americana, efectuada en Río de Janeiro en 1906. De vuelta en España, presentó un 'Memorándum final (1908) y un Memorándum adicional (1909) a la mencionada Memoria. Pero antes de ser presentado el laudo arbitral, Ecuador lo rechazó al circular el rumor de que iba contra sus intereses, lamentable incidente que estuvo a punto de desencadenar un conflicto bélico en 1910.

Concluida su misión, Mariano H. Cornejo retornó a Lima, donde retomó su cátedra de Sociología en la Universidad de San Marcos (1911). Fue elegido senador por el departamento de Puno (1912).

Apoyó el golpe de Estado del 4 de julio de 1919 que llevó a Augusto B. Leguía a la presidencia de la República, cuyo primer gabinete le correspondió presidir como Ministro de Gobierno y Policía (de 4 de julio al 24 de agosto de 1919). Se convirtió en el ideólogo de dicho régimen, autodenominado “La Patria Nueva”.

Renunció a sus funciones ministeriales para intervenir como candidato en las elecciones para representantes de la Asamblea Nacional Constituyente. Instalada esta Asamblea, le correspondió presidirla, siendo el inspirador de las reformas esenciales que se plasmaron en una nueva Constitución Política, que fue promulgada en 1920.

Reelegido senador por Puno, presidió su cámara en 1920, pero dejó el parlamento al ser nombrado ministro plenipotenciario en Francia y delegado permanente del Perú ante la Liga de las Naciones. Arribó a París el 1 de mayo de 1921 y con algunas alternativas, ejerció aquellos cargos diplomáticos hasta el término del régimen leguiísta. Eventualmente retornó al país, por tres veces durante dicho período, a fin de desmentir las calumnias que sus adversarios le levantaron ante el presidente Leguía; y luego en 1934 y 1936. Permaneció en París hasta aún después de la ocupación alemana en plena segunda guerra mundial y allí le sorprendió la muerte. Fue enterrado con honores en el cementerio del Père-Lachaise, en París.

Fue también:

Miembro fundador del Instituto Histórico del Perú (1905).
Presidente del Ateneo de Lima (1913).
Miembro de la Academia Peruana de la Lengua (1917).
Miembro de la Sociedad Geográfica de Lima (1919).
Vicepresidente del Instituto Internacional de Sociología (1922).
Juez de la Corte Permanente de La Haya.


Sociología 

Fue en el campo de la Sociología donde Mariano H. Cornejo realizó sus principales aportes, basándose en las corrientes intelectuales más novedosas de entonces, como el positivismo. Su libro más celebrado, Sociología general (Madrid, 1908-1910, en dos volúmenes), es una visión global de dicha disciplina. Fue prologado por José Echegaray, destacado intelectual español. Fue traducida luego al francés y sirvió de texto en la Universidad de México.

Para Cornejo la ciencia estudia “hechos positivos” y las leyes que los someten; la sociología, por consiguiente, examina los fenómenos sociales y las leyes que de ellos se derivan. 

Ciencias jurídicas

En el plano jurídico fue resuelto partidario del sistema parlamentario y en tal sentido publicó un folleto en 1915 titulado Las reformas constitucionales.

Tuvo una decisiva participación en la discusión y promulgación del Código de procedimientos penales de 1920. Su contribución fue determinante para lograr imponer el juicio oral y público, pero no logró que se aceptara el sistema de jurados, debido sobre todo a la oposición de Manuel Vicente Villarán, decano del Colegio de Abogados de Lima en 1915. Desde entonces no se ha vuelto a plantear con fuerza la instauración en el Perú de los jurados a la manera estadounidense.

Como legislador y presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1919, Cornejo logró imponer en el nuevo texto constitucional diversas reformas esenciales, entre ellas la renovación total del Congreso en simultáneo con la elección del Presidente de la República, que se aplicó durante la corta vigencia de dicha Constitución y que mucho tiempo después retomaría la Constitución de 1979. Otro de sus planteamientos fue la supresión de las vicepresidencias, que a la larga no sería tomado en cuenta.

Obras

  • Artículos literarios (1888).
  • Discursos parlamentarios y políticos (1902), en 2 volúmenes.
  • Memoria del Perú en el arbitraje sobre límites con el Ecuador (1905-1907), en 12 volúmenes más un índice, en colaboración con Felipe de Osma.
  • Sociología general (1908-1910), en 2 volúmenes, traducida al francés.
  • La solidaridad, síntesis del fenómeno social (1909)
  • Discursos políticos (2.º serie, 1913; y 3.º serie, en 2 volúmenes, 1919).
  • Novísimo Código de Procedimientos en materia Criminal (1920)
  • Memorandum adicional presentado a la Comisión de Arbitraje de Límites de Perú y el Ecuador (1928)
  • L'organisation de la paix (1928)
  • La guerre au point de vue sociologique (1930)
  • El equilibrio de los continentes (1932), edición simultánea en español, francés e inglés. En esta obra sostiene que el desarrollo económico habrá de crear una solidaridad entre grandes regiones.
  • La lutte pour la paix (1934), donde señala que la democracia y la nacionalidad habrá de impulsar la paz sobre el egoísmo de los Estados, y que esta tarea corresponde a las grandes potencias
  • Le desequilibre constructif (1936) sostiene que el “desequilibrio constructivo” es el desequilibrio político y económico, que genera nuevas formas de cooperación.
  • La gravitación de la paz (póstuma, 1966), considera la importancia de la unificación de la moneda para una integración política, y examina la evolución de los tratados de paz, la crisis diplomática y militar y la gravitación de la paz, que ha de excluir la violencia de las relaciones humanas.
Predecesor:
Juan Manuel Zuloaga
Presidente del Consejo de Ministros del Perú
4 de julio de 1919 a 25 de agosto de 1919
Gran Sello de la República del Perú.svg
Sucesor:
Melitón F. Porras Osores
Predecesor:
Óscar Mavila
Ministro de Gobierno y Policía del Perú
4 de julio de 1919 a 25 de agosto de 1919
Gran Sello de la República del Perú.svg
Sucesor:
Alejandrino Maguiña
Predecesor:
Inicio
Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente del Perú
24 de septiembre de 1919 a 27 de diciembre de 1919
Gran Sello de la República del Perú.svg
Sucesor:
Final


Referencias

  • Anales Universitarios: tomo XXIV, pp. 43-59; 1898.
  • Grandes Forjadores del Perú, p. 130.

Bibliografía

  • Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú. 1822 - 1933, Octava Edición, corregida y aumentada. Tomos 11, 12, 13 y 14. Editada por el Diario "La República" de Lima y la Universidad "Ricardo Palma". Impreso en Santiago de Chile, 1998.
  • Chirinos Soto, Enrique: Historia de la República (1930-1985). Tomo II (Desde Sánchez Cerro hasta Alan García). Lima, AFA Editores Importadores S.A., 1985.
  • Sobrevilla, David: “Las ideas en el Perú contemporáneo”. Incluida en Historia del Perú, Tomo XI. Procesos e Instituciones. Cuarta Edición. Lima, Editorial Mejía Baca, 1982.ISBN 84-499-1616-X
  • Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 5, CHO/CUZ. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-154-1
  • Varios autores: Grandes Forjadores del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000. ISBN 9972-625-50-8


Alfonso Montesinos y Montesinos




Nació en Arequipa el 26 de octubre de 1913- Egresado del Instituto Arévalo, ingresó a la Universidad Nacional de San Agustín para seguir la carrera de Derecho, recibiéndose de abogado el 3 de junio de 1939.

Profesor de Derecho Romano en San Agustín hasta 1956. Elegido senador por Arequipa para el periodo 1956 - 1962. Fue un gran combatiente por la nacionalización del petróleo. Sus calidades intelectuales, su austeridad, su patriotismo y su elocuente verbo, lo convitieron en la magna voz del Senado en este periodo legislativo.

También fue el primero en dar consistencia jurídica en el derecho positivo peruano al Mar Territorial y la doctrina peruana de las 200 millas marinas, según expresión del internacionalista Andrés Aramburú Menchaca, cuando se dio "La Ley Montesinos" N° 13508 en setiembre de 1958.

Se incorporó como miembro titular del Colegio de Abogados de Lima, el 31 de julio de 1956. Obtuvo la Medalla de Oro de la Ciudad de Arequipa, el 23 de setiembre de 1983, siendo alcalde José Villalobos Ampuero. En abril de 1987, fue nombrado profesor emérito de la Universidad Nacional de San Agustín. Recibió el Diploma por 50 años de ejercicio de la abogacía, entregado por el Colegio de Abogados de Arequipa, el 31 de julio de 1989.

Falleció en Lima el 20 de mayo del 2001. Sus cenizas actualmente reposan en Arequipa.

La Junta Directiva del Colegio de Abogados de Arequipa presidida por el doctor Luis Velando Puertas, incorporó su retrato a la Galería de Jurisconsultos Ilustres, en ceremonia realizada el 10 de diciembre del 2004.


GUSTAVO GORRITI. Elogio a Montesinos. Revista "Caretas" del 31 de mayo del 2001.

ANDRÉS ARAMBURU Y MENCHACA. Mar de!Perú. En: "El Comercio" del martes 23 de setiembre de 1958.

ROMMEL ARCE ESPINOZA. Arequipeños que Hicierón Historia.


Juan A. Rodríguez






La biografía de Juan A. Rodríguez está por escribirse, no poseemos datos recopilados de sus estudios, de su formación, de sus maestros. Lo único de que podemos estar seguros es de que poseyó una inteligencia extraordinaria en suma, de que fue un apersona de gran vitalidad, dando a esta palabra el sentido de vida física y espiritual robusta y pletórica de salud.

Rodríguez tuvo la fortuna de no ser un “incomprendido” en su propia tierra, sino al contrario. Y conste que en los años que le toco vivir, sus proyectos debieron parecer a muchos, muchísimos, si no “inventos de loco”, por lo menos eutrapelia ingenieril. Y  es que entendía a su gente. Aunque parece forzoso suponer que estuviera contaminado por el espíritu  positivista del novecientos, es evidente que conservó intacto y quizás si hasta cultivó con esmero la religiosidad de sus padres, el lirismo de su lar nativo. Recordemos el caso del “Sifón”. La acequia que corría al final de la calle ejercicios era causa de pública protesta. Daba lugar a sin fin de molestias, que no es el caso referir aquí. Para eso estaba el Maestro Rodríguez. Presentó un atrevido proyecto para subterrar las aguas en un acueducto. Parece que esa vez no logró convencer.

 Dejemos de lado a los señores que se gastaron pullas y bromas a costa del “Sifón”. Su risa fue efímera, como toda risa. Interesémonos en la quinta esencia humana de nuestro pueblo de antaño: el labriego, el campesino. No  argumentaba, Juan Pueblo, sino como siempre “exponía simplemente” ¿Qué? Pues, que el “Sifón” era un peligro mortal para sus animales: estos podían caer en una de las bocas del acueducto y perecer ahogados ¿Qué mayor y más entrañable queja? Rodríguez, alma fina y sensible, se apresuró a devolver la paz al alma de estos sus queridísimos coterráneos. Hombre práctico naturalmente les habló como lo que eran, simples labriegos, que franqueza no quita cariño. Semejante a mi recordado maestro Ramírez que por mucho queremos muy rudamente, nos trataba , allá en un pueblito serrano, Rodríguez colgó su respuesta en el Portal de San Agustín ¿A caso las cosas del pueblo no deben ventilarse en los portales precisamente? Se trataba de un gran diseño de su proyecto. Al pueblo, no hay nada que le convenza mejor que lo que le convence por la vista.

La enseñanza, en el diseño estaba magistralmente cifrada en objetivo humorístico: “Caía un “chacarero” con su lampa por una de las bocas, dice Vladimiro Bermejo y salía al otro lado convertido en burro” Y añade: “Fino humorismo que en lugar de restarle simpatías a la obra ideada, le sirvió para construirlo años más tarde”.  (“Noticias”, 9-IV-497, p.4)

Hombre que sabía ganarse el corazón del pueblo tan diestramente ¿Cómo no iba a ganar el de Arequipa toda? Realmente, el título de Arquitecto le quedaba arquichico a Rodríguez. En Asamblea del 20 de octubre de 1880, realizada en la Inspección de Policía de la Municipalidad (¡Cosas de antaño!), fue elegido por su Gremio Maestro Mayor. Justo título. Pero aún le queda chico. Rodríguez, además de Maestro Mayor, fue "El Constructor".

¿Cuántas obras construyó? La cantidad es lo de menos. Hizo algo más que obras: trabajos. Para  hacer obras, de estás basta ser un mero arquitecto. Para hacer trabajos, aunque sólo sea una docena hace falta tener algo de Hércules.
Cada obra fue ocasión de muchos trabajos. Así se iba tallando espiritualmente a sí mismo e iba tallando a una a su pueblo. Veamos, pues, sus obras para adivinar cuantos y cuan incansables serían sus trabajos:

Una de las primeras y más humildes fue la cúpula del Templo de Yanahuara por la cual el 18 de julio de 1872 los pobladores de la Villa le expresaron público agradecimiento y le recomendaban fraternalmente: “Prosiga el señor rodríguez con su entusiasmo y tino que le son peculiares, recibiendo las bendiciones del cielo…” (Ver “La Bolsa” fecha citada). Y las siguió recibiendo.

El 24 de agosto de 1878 se colocó la primera piedra del edificio del colegio de los Sagrados corazones. El 7 de diciembre de 1887 era ocupado por primera vez.

La obra sufrió la interrupción de la guerra con Chile. Rodríguez al parecer, sólo construyó  la planta baja. Pero en cambio el Templo o Capilla, estrenada el 24 de agosto de 1908, fue obra suya por entero.

Quizás la mayor de sus obras fue el puente Grau. Empezado a construir  el 14 de julio de 1884, empezó a ser transitado, según se afirma el 14 de abril de 1885 (datos que recoge V. Bermejo). Dio origen a toda una marea de civismo. Además de la invasión chilena, la escasez de dinero retardó la terminación. Por contrato, el Maestro Mayor Rodríguez  debía pagar la mano de obra, calculada, con los seguros cálculos de aquellos tiempos, en 11,985 soles 00 centavos. Pero era “su” obra ¿La iban a interrumpir chilenos o miserias? No sólo apuró concienzudamente sus bolsillos, sino que obligó a apurar los bolsillos a todos y hasta la fuerza de los recién descansados soldados. El Municipio emitió billetes forzosos de 10, 20, 50 centavos y un sol, cambiables “En lo posterior”. El Coronel Carreón prestó el contingente de sus tropas  y gracias a él se hizo el terraplén.

Al quedar terminado el puente Grau, probablemente el primer homenaje a nuestro Capitán de los mares, Rodríguez podía sentirse por privilegio rarísimo, extraordinariamente infrecuente, autentico Pontífice. No sólo había unido esta y la otra Banda, sino que además había soldado, espiritualmente al pueblo arequipeño, lo había hecho sentirse grande en su esfuerzo después de años de  humillación ¡Puente Grau! ¡Robusto y sólido como eres, simbolizas la robusta y sólida alma del pueblo a cuyas dos mitades unes!

El “Sifón” de la calle Ejercicios fue concluido muy probablemente en 1896. No tenemos las fechas de otras obras: La reconstrucción de las torres de la Catedral después del terremoto de 1868, la torre del Templo de Santo Domingo, el peine del puente Bolognesi, el local del colegio Salesiano, la refacción total del Templo de San Agustín, la Capilla del Cementerio, el altar mayor de la iglesia de la Merced, la iglesia del Señor de la Caña, el Observatorio de Carmen Alto….etc. etc. El 20 de noviembre de 1889, la sociedad de Beneficencia  Pública de Arequipa le acordaba “un voto de gracias por el decidido interés y marcada abnegación” con que había realizado una obra últimamente, en el hospital de San Juan de Dios.

¡Pródiga vida, Juan Rodríguez, El Constructor!
Su último trabajo fue morir. Murió el 25 de octubre de 1906

Fuente: Diario El Pueblo 1956


El 25 de octubre se celebra el "Día de los Trabajadores en Construcción Civil", fecha reconocida por la Ley 24324. Mediante dicha norma se enaltece su abnegado esfuerzo e importante contribución al desarrollo nacional.

Los obreros del andamio forjan con dedicación y sacrificio las grandes obras públicas y privadas que la sociedad requiere para su bienestar y progreso social.


Fotografía: Adegopa


Rafael Velarde Echevarría

Rafael Velarde Echevarría, (Arequipa, Perú, 24 de octubre de 1817 - Lima, Perú, 17 de marzo de 1895) fue un abogado y político peruano. Ministro de Gobierno, Policía y Obras Públicas (1869 y 1879) y ministro de Relaciones Exteriores (1879).

Fue nombrado caballero gran cruz de la Orden de Isabel la Católica por el Reino de España, aunque no aceptó tal honor

Fue hijo de Jorge Velarde De La Torre y Francisca Xaviera Echevarría. Se recibió de bachiller el 3 de julio de 1844. En 1847 leyó en la Academia de Ciencias y Artes de Arequipa un trabajo jurídico combatiendo la pena capital, y el 27 de octubre de 1849 se recibió de abogado ante la Corte Superior de ese distrito judicial. Ejerció su profesión en Lima, Tarapacá y Arequipa.

En 1869 fue ministro de Gobierno, por pocos meses, debiendo renunciar a raíz de una crisis ministerial. En 1872 la Cámara de Diputados lo acusó junto a los ex ministros de estado del presidente José Balta, señores Nicolás de Piérola, Mariano Felipe Paz Soldán, José Jorge Loayza, José Antonio Barrenechea y José Araníbar, por supuestas infracciones constitucionales, pero fue absuelto por el Senado por 30 votos contra 4.

En 1879, en el segundo gobierno de Mariano Ignacio Prado fue por segunda vez nombrado ministro de Gobierno, pero solo por un día, pasando inmediatamente a ser ministro de Relaciones Exteriores. Eran los días de la Guerra con Chile. En todos los cargos públicos que desempeñó, Velarde demostró ser un hombre público incorruptible, reputación que lo acompañó siempre y que ni sus más encarnizados adversarios se atrevieron a negarle. Estuvo casado con Josefa Sofía de la Barrera y Álvarez de Toledo.

Placa en su hogar, de la Calle Consuelo (Fotografía: Erik Prado).


Desde 1844 hasta 1892, desempeño importantes cargos dentro del Estado:

  • 1844 Amanuense de la Tesorería de Arequipa.
  • 1854 Secretario de la Prefectura de Arequipa.
  • 1854 Redactor del Diario Oficial de Arequipa.
  • 1855 Oficial 1.º. Interventor de la Tesorería de Arequipa.
  • 1855 Tesorero General de Arequipa.
  • 1856 Diputado por Caylloma a la Convención Nacional (asamblea constituyente).
  • 1862 Secretario del Consejo de Ministros.
  • 1863 Diputado por Condesuyos. En esta legislatura se distinguió por la defensa que hizo de la legalidad de los actos del gobierno de la dictadura de Prado. En el Diario de Debates de aquella época, constan los aplausos que con su galana palabra supo arrancar al auditorio.
  • 1865 Presidente de la Comisión Permanente del Cuerpo Legislativo. En esta época de su vida se distinguió el Sr. Velarde por la razonada oposición que hizo al proyecto del doctor Antonio Arenas para que la Comisión declarase fuera de la ley al gobierno del general Juan Antonio Pezet.
  • 1866 Vocal de la Junta Depuradora de Créditos y Administrador de las Aduanas de Islay.
  • 1868 Diputado por Condesuyos, en cuya legislatura fue Presidente de la Comisión Principal de Hacienda y Vocal de la Comisión de Justicia. Como Presidente de la primera, dictaminó en la construcción del actual ferrocarril de Lima al Callao y La Oroya y de otros, como los de Arequipa a Puno y Cusco, de Trujillo, de Pacasmayo a Cajamarca, de Lima a Jauja, etc.
  • 1868 Ministro Ad Hoc para evaluar y sentenciar con los plenipotenciarios de Inglaterra, Francia, Italia y Prusia, reclamos pecuniarios presentados por éstos.
  • 1869 Visitador General de todas las Aduanas de la República, investido con amplias facultades. Presidente de la Comisión encargada de la construcción de la Aduana del Callao. Visitador General de todas las Aduanas de la República, por segunda vez. Ministro de Gobierno, Policía y Obras Públicas.
  • 1870 Superintendente de la Escuela de Artes y Oficios y Presidente de la Comisión encargada de inventariar las existencias de dicho plantel.
  • 1875 Vocal del Supremo Tribunal de Responsabilidad Judicial, cargo que desempeñó 10 años.
  • 1876 Diputado por Castilla.
  • 1877 Diputado por Arequipa. Superintendente de la Aduana del Callao.
  • 1878 Interventor Fiscal de la Consignación del Salitre.
  • 1879 Ministro de Gobierno, Policía y Obras Públicas, por segunda vez. Ministro de Relaciones Exteriores. Como Jefe de la Cancillería peruana, gestionó y obtuvo el canje de prisioneros del monitor Huáscar por igual número de chilenos apresados por las fuerzas peruanas, durante la Guerra del Pacífico.
  • 1883 Vocal de la Comisión Examinadora de los Billetes Incas.
  • 1886 Contador del Tribunal Mayor de Cuentas.
  • 1892 Vocal Mayor del Tribunal Mayor de Cuentas.

Otros cargos

  • Redactor en Jefe del Diario El Republicano.
  • Director del Banco de Comercio.
  • Director del Banco Garantizador.
  • Comisario Organizador del Ejército.
  • Miembro del Consejo Departamental de Lima.
  • Vocal de la Junta de Vigilancia de La Paternal.
  • Socio Activo del Club Literario de Lima.
  • Miembro del Colegio Electoral de Lima.
  • Miembro de la empresa periodística El 2 de mayo.
  • Presidente de la Mesa Parroquial del Sagrario.
  • Presidente de una de las comisiones encargadas de recolectar fondos en Lima para el Ejército de Reserva.

Bibliografía

Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú. 1822 - 1933, Octava Edición, corregida y aumentada. Tomos 5, 6 y 7. Editada por el Diario "La República" de Lima y la Universidad "Ricardo Palma". Impreso en Santiago de Chile, 1998.
Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. La República (1844-1879). Tomo IX. Segunda Edición. Editor Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1984. Depósito legal: B. 22436-84 (IX)

Mariano Trinidad Docarmo





Mariano Trinidad Docarmo (Arequipa 1848-1917). Pedagogo notable egresado de la UNSA, fue el organizador de la escuela primaria en Arequipa, dedicándose a la formación de maestros. Profesor principal de historia, matemáticas y castellano en el Colegio de la Independencia y reputado catedrático de historia universal, física, astronomía y sociología en /a U. de Arequipa, Docarmo destacó también como un activo e ilustrado periodista de la prensa local.

Bruno Abril y Llosa





Fue hijo de don José Anselmo Abril y Olazábal y de doña María Encarnación de la Llosa: El Coronel don Bruno Abril y Llosa, nacido el 6 de Octubre de 1834, radicado en Arequipa, hizo su carrera militar brillan­temente, cuya foja de servicios aparece como la de un militar pundonoroso y valiente; fue Prefecto de Arequipa en dos ocasiones. 

Casó en 23 de Mayo de 1865 con doña María Josefa Peña, que a su muerte le dejó cuatro hijos, que son bastante conocidos en la sociedad.


Luchó en el año 1854 a órdenes del Mariscal Don Ramón Castilla. Estuvo presente en la batalla de la Palma en 1855 .

Efectuó la navegación alrededor del atierra a bordo de la fragata Amazonas a ordenes de los comandantes de dicha nave señores Boterí y Saenz, en los años 1856 y 1857.

Luchó en el ejército restaurador el año 1865 a órdenes del General Mariano Ignacio Prado.

Combatió en 1867  a órdenes del General Pedro Diez Canseco, en la heroica defensa de Arequipa
Combatió en la guerra del Pacífico en las batallas de San Francisco el 19 de noviembre de 1879 como jefe de la 3ra División comandada por el Coronel Bolognesi.


Tomó parte de la gloriosa batalla de Tarapacá el 27 de noviembre de 1879.

Efectivamente, el señor don Bruno Abril fue Prefecto en 1895, titular por cuatro meses, después del Coronel Yesupet, que entró en Arequipa el 27 de Enero de 1895, librándose combate a favor de la Presidencia del señor de Piérola. Antes, el señor Abril había sido Prefecto accidental en 1881 y en 1894, siendo Subprefecto, como lo fue también de lslay.

El señor Abril ascendió grado por grado hasta el de Coro­nel; concurrió a varios combates, ya internos, ya externos con el extranjero; fue un militar de una foja de servicios limpia y pura, un militar de alta alcurnia. Como Prefecto, hizo algunos bienes a la ciudad de su nacimiento. El dio principio a la construcción del puente Grau, al escombramiento del templo de San Camilo para la construcción de la plaza del Mercado. 

Fue Ayudante del Excmo. Señor Dn. Mariano Ignacio Prado; del Vicepresidente de la República General Dn. Pedro Diez Canseco; del Excmo. Coronel Dn. José Balta; etc.

Falleció en Arequipa el 2 de agosto de 1911.

Como prueba de sus servicios militares, concluiremos con el siguiente decreto que lo enaltece, dejando otros sobre varios aspectos:

Por cuanto: el Coronel Graduado Dn. Bruno Abril ha sido declarado, previa calificación de la Junta respectiva, vencedor en la Batalla de Tarapacá, librada contra el ejército chileno, el 27 de Noviembre de 1879.

Por tanto: en cumplimiento de lo que dispone la ley del 20 de Noviembre de 1901, se le concede el uso de la medalla se­ñalada en su artículo 49, a fin de que pueda llevarla como una muestra de la gratitud de la Nación, y recuerde a su posteridad que fué uno de los defensores de su honor y soberanía.

Dado en la Casa de Gobierno, en Lima a los 28 días del mes de Julio de 1902.

Eduardo L. de Romana




Ángel Muñoz Alpaca



Eximio charanguista, el mas fiel representante del estilo arequipeño. Nació en Yanahuara, departamento de Arequipa el 2 de octubre de 1928. Sus padres fueron don Francisco Muñoz Aguirre y doña Toribia Alpaca Palomino, descendiente ésta última del más grande charanguista que conoció Yanahuara: don Manuel Alpaca “El Cuchimacho”. Fue precisamente por el lado materno que don Angel heredó la sensibilidad y el gusto por la música. Aprendió de manera autodidacta a tocar el charango y la guitarra desde la época escolar, en el Colegio La Independencia, destacándose posteriormente en la ejecución del charango.

Durante su juventud conoce al célebre constructor de instrumentos don Isaac Rodríguez con quien decide viajar a la hermana República de Bolivia con el propósito de ayudarle a vender sus instrumentos. En La Paz, se presentó a un concurso musical en el Estadio Paceño y logró el Primer Premio y se quedó a vivir por espacio de 3 años en esa ciudad. Ahí empieza a desarrollarse musicalmente pues actuaba en “Radio Abaroa” junto a un charanguista puneño de apellido Masías. Posteriormente formó el trío “Los Ponchos Negros” con dos guitarristas bolivianos, con quienes realizó giras por todo Bolivia: Potosí, Cochabamba, Oruro, Sucre entre otras ciudades. 

Regresa al Perú para trasladarse a Lima por espacio de 6 años, por motivos de enfermedad de su padre en primer lugar, y luego extiende su permanencia para atender el negocio familiar del comercio de ganado. Debido a ello, y por su tamaño, contextura y nobleza es que recibe el apelativo de “Torito”. Tocó en diversas ocasiones en Radio Nacional y en Radio Victoria destacando su personal forma de ejecución del estilo arequipeño con el charango afinado con cuerdas de metal.

Grabó sus primeros discos – 2 de 45 R.P.M.- con “Caminito: Yanahuara”, el takirari boliviano “Tranquilízate” y de su inspiración la marinera “La Sureña” y la pampeña “Arequipeñita”. En los dos primeros temas fue acompañado en la guitarra por su amigo personal, “El Sioca”, Gerardo Alpaca Palomino y en los otros por el reconocido guitarrista Rafael Amaranto.

Otra de las virtudes de este genial charanguista arequipeño es la composición pues ha compuesto obras en diversos géneros: valses, marineras, pampeñas, fox, huaynos, yaravíes, etc. y ha grabado otros discos tanto con el legendario “Trío Yanahuara” como con el “Conjunto de Cuerdas de Arequipa” contando con el acompañamiento de magistrales guitarristas peruanos de la talla de Raúl García Zárate, Rafael Amaranto y Félix Valdivia Cano.   

Colaboración de Ricardo García Nuñez(Charanguista del trío de música popular peruana "Los Cholos")


SEMBLANZA

"Tu vida como un cristal, cualquier día se rompe”, nos repetía a las puertas del mítico local de la Sociedad de Artista y Compositores Peruanos (Saycope), Ángel “El Toro” Muñoz. Hace algunos años, un amigo suyo, lo había caracterizado con estas intensas palabras, aludiendo líricamente a la fragilidad de su vida.

La cuna del criollismo peruano, aquí en el Rimac, ahora se encargaba de albergar el primer encuentro de charangos. En esta bella reunión se dieron cita los grandes exponentes de todas las edades de este pequeño instrumento. Era la primera vez que el maestro Muñoz pisaba Saycope, hablaba de la manera más tierna y entregada que podíamos esperar, parecía muy triste, sin embargo, su presencia no sólo irradiaba nostalgia sino una especie de fuerza fraternal que hacia alegre el ambiente.

Lo llamaron “El Toro” por su hermano, de quien corre la leyenda que detuvo un astado de 500 kilos por los cuernos. Conforme pasaba el tiempo, ese apodo, fue tomando forma en él; se volvió un muchacho fornido y aguerrido, pero nunca dejó de ser sensible a la música. “La vida es fracasos y triunfos pero mi consuelo es el charango, parece una persona, pero es muy chismoso porque cuenta el sentimiento de uno, se lo grita a todos” confiesa “El Toro” emocionado.

Nació en Yanahuara que en quechua significa “calzón negro”, pintoresco barrio arequipeño ubicado sobre una colina que domina la ciudad. Desde los ocho años de edad empezó con el charango. Su hermano Toribio que tenía un conjunto musical, le dio todo su apoyo. Aproximadamente siete años después se encaminaba rumbo a Bolivia y Chile.

Aprendió solo, poco a poco fue manifestando su estilo sumamente personal, distinto a los demás. No vivió de la música hizo vivir a la música, siempre fue agricultor, sus melodías le hacen recodar la soledad, las fincas, la altura, los niños caminando en el frío, la pobreza. Sus composiciones juegan con la tristeza, son lentas, tenues, dulces; se dice que siempre iban acompañas de una buena botella de Pisco al frente. La música que le sale desde adentro es dolida y nostálgica, carga un peso de lágrima, de rechazo, de rabia y de abandono, no obstante, las hermosas notas se hacen aún más libres, en el momento en que comprenden por sí mismas su compromiso, su humildad y su nobleza.

Tiene ya más de setenta años, nos cuenta que en su pueblo no lo conocen mucho, que ha tocado en pocos recitales, que ha viajado a Bolivia, Argentina y Chile, que ha recibido medallas de esas “que se las dan a uno para salvar el momento pero que no se las siente”. Sin embargo, cuando nos habla de sus nietos (Beto y Tito), que están aprendiendo a tocar el charango, sus gestos vuelven a adornarse de esa dulzura de niño tan peculiar en su actuar. Cuando rememora sus andazas con su querido “Trío Yanahuara”, su sonrisa y emoción no tienen límites. Es que con Daniel Serpa (ya fallecido) y Pedro Pablo Llosa, compañeros de riquísimas experiencias formaron un trío de polendas, verdaderos pioneros que entrego categoría y brillo a la música arequipeña.

Ese día de charangos en Saycope fue memorable. Cuando subió al estrado allá en el Rímac, hubo una pausa, un silencio extraño, una complicidad inconsciente del público que se disponía a gozar de algo especial. Levantó delicadamente a su compañero de cuerdas, lo apretó suave como despertando, tambaleaba, daba la impresión que se le iría a caer de las manos; pero ambos se apartaron, se alejaron secreteándose como para empezar la función, lo que siguió sólo le pertenece a esa noche. “El charango es el lamento, pide la justicia, evoca al indígena, al desconcierto, a la pobreza: es sensible, es música” nos enseña Ángel “El Toro” Muñoz.

RUEGOS


Si atenderías a los ruegos de un desventurado amante que por ti muere 
quizás no soportarías el que viva padeciendo quien bien te quiere.

Te amé, te amo y te amaré aunque me creas indigno de tal amor 
yo alimentaré en mi pecho esta pasión que me causa tan cruel dolor.

Finalmente el cielo invoco 
Que favorable decida de mi destino 
entonces conocerás mi excesiva voluntad y amor fino.

Fuente:

  • Iván D'onario y Carolina Loo
  • De la revista "Festival" Agosto-Setiembre 2004