La ciudad de Arequipa, cuna de grandes hombres en todos los campos del saber, las armas, la religión y el arte han engrandecido a nuestra patria.

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Samuel Verlarde Reinoso



Nació en la ciudad de Arequipa el 6 de noviembre de 1848. Sus padres fueron Felipe Santiago Velarde y María Reinoso.

En nuestra ciudad estudio en el Colegio de San Francisco; graduándose de bachiller, licenciado y doctor en Derecho, en la Universidad del Gran Padre San Agustín.

El 5 de diciembre de 1866, el joven Samuel se recibía de bachiller en Derecho con la tesis, "La sociedad tiene derecho de imponer la pena de muerte a los que cometen delitos atroces". Tuvo como su asesor o regente, como entonces se le llamaba, al doctor Armando de la Fuente y como replicantes a los doctores Mariano Rodríguez y Manuel A. Soto.

Al día siguiente, la proposición que sostuvo para optar el grado de licenciado en Derecho fue; "Es más conforme a los principios de la ciencia el sufragio universal; pero debe este sujetarse a las cualidades de los elegidos". Como regente tuvo nada menos que al doctor Nicanor Porcel. Fueron sus replicantes los doctores Eliodoro del Prado y José Antonio Vivanco.

El día 7, Velarde defendía la tesis que habría de servirle para obtener el grado de Doctor en Derecho, "El matrimonio, tanto como contrato cuanto como Sacramento, es indisoluble". El Director de la tesis fue Evaristo Vargas y los replicantes José Miguel Vargas y José Antonio Vivanco.

En un medio confesional, el joven Velarde no quiere desaprovechar ante sus jurados la ocasión para reafirmar sus convicciones religiosas. La autenticidad de sus sentimientos no estaba, sin embargo, en contra de las ideas entonces dominantes. Con una actitud altamente conservadora hacia el matrimonio, sostendría ante el severo tribunal académico.

"Señores: La proposición que tengo el honor de sostener esta noche, es una de las más difíciles de resolverse; y mucha más difícil y complicada es cuando hay que demostrarla bajo dos aspectos, esto es, como indisolubilidad del matrimonio considerado como contrato, y como sacramento".
U tesis consiste en una ardorosa defensa de la indisolubilidad del matrimonio, como ' contrato y como sacramento; "como contrato se remonta al origen del mundo, en las personas de Adán y Eva; como sacramento se remonta hasta Nuestro Señor, que elevo el contrato matrimonial a la dignidad sacramental, comunicándole la virtud de producir gracia".

Se observa que Velarde está fuertemente atado al Derecho Canónico y al Derecho Español.

Así, cuando trata del matrimonio este emerge como única expresión de la Iglesia Católica, En ese sentido, el matrimonio para ser contraído tenía que seguir la liturgia ordenada por el Concilio de Trento. Dice el novel bachiller:

"Nuestro Señor elevo el Matrimonio a la dignidad de Sacramento cuando lo santifica con su presencia en las bodas de Cana; el apóstol San Pablo nos revelo su institución al decir que la unión del hombre y de la mujer es un gran Sacramento en Jesucristo y en la Iglesia; y puesto dice que este sacramento es grande no hay duda que se refiere al matrimonio, porque la unión del hombre y de la mujer obra de Dios, es el sacramento, o sea el signo sagrado del vínculo que une a Jesucristo con su Iglesia. En tal sentido explican estas palabras todos los antiguos padres, y después de ellos el sacro concilio tridentino".

Vemos, pues, que para Samuel Velarde la naturaleza del matrimonio es sacramental, "de la que brotan tres efectos: la gracia de la fidelidad, de la buena educación y de la indisolubilidad, tres cosas que esencialmente caracterizan al matrimonio cristiano".
De aquí resulta que el primer artículo del matrimonio cristiano es el de la fidelidad: "el esposo y la esposa se dan mutuamente poder sobre su cuerpo, bajo juramento de no violar jamás la sagrada alianza matrimonial".

En esta línea, sintetizando un rasgo esencial de la doctrina católica, diría: "El cumplimiento de los deberes del matrimonio produce su perfección que se realiza desde que simboliza la unión de Cristo con la Iglesia".

Ello lo llevo a decir lo siguiente: "Jesucristo y la Iglesia no son sino una misma cosa y el puro espíritu los anima, el hombre y la mujer no son sino una misma carne y el propio espíritu debe animarles: Jesucristo esta inseparablemente unido con la Iglesia, entre marido y mujer la unión no puede disolverse sino se rompe con la muerte". Velarde entonces está convencido de la indisolubilidad del matrimonio como sacramento.

En cuanto al matrimonio como contrato, afirma: "El matrimonio considerado como contrato es igualmente indisoluble; desde que se perfecciona y realiza como todos los contratos consensuales perfectos y acabados que establecen obligaciones y derechos recíprocos, y deberes personales, a que ninguno de los contrayentes puede faltar; y por consiguiente la disolución de este contrato equivale a la violación de los mismos deberes que por ambas partes presuponen derechos exigibles (...)". He ahí por que "todas las legislaciones civilizadas reconocen hoy la indisolubilidad del matrimonio".

Ilustra todo esto la posición conservadora del joven doctor. No es extraño, si tenemos en cuenta que constitucionalmente el Perú reconoció a la religión católica como la única permitida, y se comprometió a protegerla. Esta confesionalidad explica que el Código Civil de 1852 no incorpore en sus normas el matrimonio civil.

Enseguida entro a trabajar como Secretario de la Prefectura de Arequipa, por algún tiempo. Durante la Guerra con Chile, no eludió sus obligaciones de ciudadano y soldado, desempeorándose primero como Secretario del Ministerio de Guerra, y luego como secretario del Comandante en Jefe del Ejército del Centro. Más tarde, como Subjefe del Estado Mayor del Ejercito del Sur, asistió con el grado de coronel a las batallas de San Juan y Miraflores. En calidad de Diputado, concurrió a la histórica Asamblea de Arequipa, que se instalo el 22 de abril de 1883- En ella se pronuncio contra la paz, en un memorable discurso.

Velarde también tentó la carrera diplomática. Fue Secretario de Segunda clase de la delegación peruana en el Brasil. Nada más opuesto a las ductilidades que esa carrera condiciona que el esquinado carácter de Velarde. Por eso regreso amargado de Rio de Janeiro, y se dice que manifestó su descontento en dos tremendos sonetos: uno contra el Brasil y otro contra Larrabure y Unanue, que en ese tiempo era Ministro de Relaciones Exteriores del Perú. Posteriormente fue nombrado Director interino de la Biblioteca Pública Municipal de Arequipa. Igualmente integro la Liga Municipal Independiente en 1900, junto a Francisco Mostajo, José Moscoso Melgar, Cayetano Sánchez y Mariano Lino Urquieta, con vistas a intervenir en el proceso electoral que debía renovar el municipio local; siendo elegido al año siguiente Primer Vicepresidente de su comité, en circunstancias en que Urquieta, como Presidente, impuso su criterio de convertir a la Liga en Partido Liberal Independiente.
Ingreso a la docencia en la Universidad del Gran Padre San Agustín, donde con Interrupciones tuvo a su cargo las cátedras de Literatura General y de Estética. 

Perteneció al Ateneo de Lima y al Ateneo y Club Literario de la Blanca Ciudad. Paso por la redacción de varios periódicos, y parece que dirigió con Mariano Nicolás Valcárcel "El Mosaico". SI bien lo que verdaderamente atrajo a Velarde fue la poesía. Según Francisco Mostajo, los versos más antiguos que dé él se conocen datan de 1870. "Son muy incorrectos; pero ya anuncian la fuerza estrófica que después caracterizó a su autor".

Llego a publicar por entregas unos folletos de poesías satiricas sobre los personajes más importantes del Perú en 1875. Para evadir los riesgos de la imprenta arequipeña que le publicaba sus versos, Velarde ponga como pie de imprenta de sus entregas: "Nueva York, 1875". El título de la serie fue de "Figuras y Figurones. Semblanzas de los políticos, literatos y militares más celebres y celebérrimos del país, seguidas de algunos epigramas”. No dejo esperarse la persecución de los mandones, y por ella la publicación quedó Inconclusa a las primeras entregas. Anos después dio a luz cuatro pequeños poemas: Nieblas (1885), La ultima luz (1887), La caída (1896) y La borrasca (1898); y tres breves Colecciones de poesías: Juguetes (1899). Propio y ajeno (1899) y Telegramas (1900). En horas de obsesión política, enristro la pluma en dos opúsculos: Impuestos fiscales (1900) y Tacna y Arica (1901). 

Al igual que Mariano Melgar, Velarde conoció el desengaño amoroso. Quizá fuera este episodio la ruina de Velarde. Lo cierto es que le sirvió de acicate para la inspiración poética. Y no solamente eso, sino que además hizo del desengaño un culto para todo el resto de su vida, que hasta cierto punto lo postro en el estado de inanición volitiva en que se hallaba, en el atardecer de su existencia. Admirador del poeta español Ramón de Campoamor, jamás se propuso ex profesamente imitarlo, como equivocadamente lo sostuvo el polígrafo José de la Riva-Agüero y Osma.

Fueron amargos los últimos años de su vida, producidos más que por su desadaptación, por sus dolencias físicas. Como bien dijo Vladimiro Bermejo, se trató de "un hombre independiente, si independencia se llama a no dejarse doblegar por los prejuicios de la época. En el amor fue un misógino. En política un rebelde. Frente al gregarismo un individualista. Frente al credo un descreído. Frente al Estado un anarquista. Frente a la sociedad un desadaptado". En suma, encarno los ideales de independencia y valentía de una generación próxima al cambio de siglo, razón por la cual la juventud intelectual del Perú, le rindió un homenaje póstumo. Arequipeño ilustre, falleció en una casita de Yanahuara el 14 de agosto de 1902.


¿La ley es el derecho? 
¡dicen así los que la han hecho!


Fuente:

VLADIMIRO BERMEJO. Samuel Velarde (1848-1948). En: Revista de la Universidad de Arequipa. SANTIAGO MARTINEZ. Arequipeños Ilustres. Arequipa 1938.
FRANCISCO MOSTAJO. Samuel Velarde. En: Revista de la Universidad de Arequipa. órgano de la UNSA.
FELIX VELASQUEZ ZEA. Conf.: "La vida del Doctor Samuel Velarde: el hombre polifacético más importante de Arequipa ". En: "EI Derecho". Órgano del Colegio de Abogados de Arequipa. Ano LXIII, N° 296. Arequipa 1984.
ARCHIVO DE LA SECRETARIA GENERAL DE LA UNSA Tomo 14.1866 -1869.