La ciudad de Arequipa, cuna de grandes hombres en todos los campos del saber, las armas, la religión y el arte han engrandecido a nuestra patria.

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Octavio Muñoz Nájar Villalobos


Nació en Arequipa, en 1878. Era hijo de Pedro Muñoz Nájar Camara, pionero de la industria arequipeña, como afirma Juan Guillermo Carpió Muñoz, y de Manuela Villalobos.

Su nombre completo era Manuel Octavio Muñoz Nájar Villalobos. Cursó su instrucción primaria y media en los Cole­gios "Bailón" y "Bailly", de esta ciudad; dedicándose, posterior­mente, al comercio.

El 19 de setiembre de 1906, cuando era inspector de obras, fue nombrado alcalde de Arequipa, en reemplazo del doctor En­rique Barrios, cargo que desempeñó hasta el 31 de diciembre del mismo año. Entre 1907 y 1908 fue concejal propietario elegido a fines de 1906. El 1 de enero de 1908 recibió su nombramiento de alcalde de la ciudad. Esta vez se desempeñó como tal hasta el 1o de enero de 1909.

Cuando el barrio de Miraflores se transformó en distrito, se le eligió como delegado de éste ante el Concejo Provincial de Arequipa, para el periodo 1912 -1914. Fue el primer alcalde elegido por el pueblo el 15 de julio de 1919, tras el comido popular de ese año. Sin embargo, recién asumió el cargo en 1921, en que fue nombrado por el gobierno de Leguía.

El 30 de julio de 1920 contrajo matrimonio con María Anto­nia Núñez, hija legítima de José Darío Núñez y Enriqueta Núñez, en cuyo matrimonio no tuvo hijos. La boda se realizó ese día en el oratorio de la casa de la novia.
Con respecto a sus actividades industriales, en un inicio formó parte de la Sociedad Manuel Muñoz Nájar y Hermanos (1897). Posteriormente, a la liquidación de dicha firma, continuó en forma independiente la gestión de sus negocios. Fundó en La Paz (Bolivia) la Negociación Mercantil "Illimani", una de las más fuertes importadoras. Estableció la Negociación "Vilcanota" en el Cusco; la Negociación Ganadera "Titicaca", en Puno; y la Negocia­ción Agrícola "Cocachacra", en el valle de Tambo. Formó también la "Sociedad Industrial del Sur", que contaba con tres sectores: 1) Gran fábrica "La Victoria" en que se producía galletas, confites, mermeladas, fideos y otros artículos semejantes; 2) Molino "San Juan" en el que se beneficiaban 40,000 fanegadas anuales de trigo; y 3) Molino "Bolognesi".

En febrero de 1932, participó en la Conferencia Econó­mica del Sur, organizada por iniciativa de la Cámara de Co­mercio de Arequipa. Allí presentó el trabajo titulado "El pro­blema harinero en el Sur del Perú". Aquél fue un gran evento que convocó a delegaciones de Arequipa, Cusco, Puno, Mo­liendo, Moquegua y Tacna, con el propósito de estudiar sus propios problemas. Con ello, se dio "una lección de civismo al demostrar su interés por los problemas generales", como dijo una publicación de la época.

Octavio ostentaba la condecoración de la Orden del Sol, conferida por el gobierno en 1936. El diario "El Pueblo" del 2 de marzo de ese año, publica algunos datos biográficos de nuestro personaje. Allí se dijo lo siguiente: "Durante los 20 años que trabajó empeñosamente desde el Concejo Provincial -cuya alcaldía desempeñó por cuatro veces- se iniciaron, se culminaron o se reaccionaron la mayor parte de las obras y monumentos que embellecen a la ciudad de Arequipa. Dentro de esas obras, que han levantado el nivel urbano y el adelanto material y espiritual de Arequipa, se encuentran: el telégrafo a Tiabaya, la actual Plaza de Armas, para cuya construcción contribuyó con 60 mil soles, la refacción de la Iglesia de la Merced, la construcción de la tribuna de Tiro al Blanco en el Club Ferrocarril, la Avenida del Progreso (Paucarpata), inauguración del Taller de Bellas Artes, estreno de la Casa Consis­torial, el ensanche y modernización de las calles Llosa, Mel­gar, San Pedro, Manuel Ugarte, etc."
Y agrega: "Al otorgarse la Condecoración de la Orden del Sol al señor Octavio Muñoz Nájar, se premia su permanente des­velo por el impulso y el perfeccionamiento de la industria ganade­ra en el sur del Perú. En raras ocasiones esta alta distinción recae en un hombre que, a parte de los méritos específicos que justifican la condecoración, exhibe una obra constructiva".

Otorgó testamento el 16 de julio de 1938 ante el Notario Enrique Osorio Franco. Allí declaró tener cuatro hijos ilegítimos con Victoria Velando: Manuela Rosa Estela, Manuel Octavio, Luis Fernando Isaías y Miguel Alfredo Muñoz Nájar y Velando.


Murió el 13 de octubre de 1950, en su casa de la calle Ejercicios número 206, hoy Álvarez Thomas. Ese día 13 informaba "El Deber": "En la madrugada de hoy ha dejado de existir el conocido hombre público señor Manuel Octavio Mu­ñoz Nájar Villalobos. La noticia de su deceso ha sido recibida con general sentimiento de pesar en todas las esferas de nuestra ciudad, en las que gozaba de general estimación por las impor­tantes obras realizadas en beneficio de Arequipa".

Al hacer la nota biográfica de Octavio Muñoz Nájar dijo "El Deber": "Muere después de penosa enfermedad, habiendo recibido los últimos auxilios religiosos, siendo de notar que su lucha a favor de la fe contra un liberalismo creciente le granjearon una serie de malas voluntades que él en compañía de su hermano José Domingo enfrentó valerosamente para conservar la tradición reli­giosa y las creencias de su pueblo".

El sábado 14 de octubre el cortejo fúnebre partió de la casa mortuoria, en la calle Ejercicios, y recorrió una cuadra hasta de­positar el ataúd en el local del Concejo Provincial de Arequipa, donde se arregló una capilla ardiente. Allí permaneció hasta las 3 de la tarde en que fue trasladado al Cementerio General de La Pampilla. Arrastraban el duelo los hijos de Octavio, los señores Octavio, Luis y Miguel Muñoz Nájar; sus hermanos, José Domin­go y Luis Felipe Muñoz Nájar; sus sobrinos, José, Alberto, Alfredo y José Guillermo Muñoz Nájar; y el ingeniero Enrique Mendoza Pinto, hermano político y otros familiares del extinto.

Hablando a nombre del Concejo Provincial de Arequipa, el alcalde de la ciudad, Luis García Ureta, dijo: "Arequipa acaba de perder a uno de sus valores representativos. El pueblo a perdido a uno de sus baluartes, a uno de los exponentes de las virtudes ciudadanas, a un hombre íntegro, honorable, lucha­dor; a un hombre que tenía en su corazón la savia jocunda de la arequipeñidad, esa savia que es esencia de heroísmos y de sublimes enseñanzas".

Perteneció a la Asociación de Comercio e Industrias de Are­quipa. Fue socio del Club Internacional "Arequipa" de Tiro al Blan­co; igualmente fue socio vitalicio del Club de Arequipa.
Su esposa, que le sobrevivió algunos años, murió en la tar­de del 1o de diciembre de 1959.
Los bienes de Octavio fueron muchos y cuantiosos. Y sus inversiones fueron igualmente diversificadas.

La sociedad con su hermano Manuel se rompe en 1923. Ya para entonces Octavio maneja sus negocios independientemente.


Predecesor:
Juan Aragón
1905
Alcalde de Arequipa
1906-1908
Sucesor:
Eduardo Harmnsen
1912

Fuente:

MARIO ROMMEL ARCE , "La firma muñoz Najar"