La ciudad de Arequipa, cuna de grandes hombres en todos los campos del saber, las armas, la religión y el arte han engrandecido a nuestra patria.

Por favor, al usar la información, citar la autoría de todos los textos, fotografías, artículos etc. impresos o digitalizados.

Clodomiro Chávez Valdivia

El Capitán Clodomiro Chávez-Valdivia, nació en Arequipa en 1852 fueron sus padres, el Coronel Manuel Chávez-Valdivia y la señora María Rodríguez. En 1867 cuando Arequipa se levantó para derribar al gobierno de Prado , ingresó al ejército sentando plaza en el batallón Inmortales  que comandaba su padre . Posteriormente pasó a la oficialidad con el grado de teniente, asistió a los combates de Chuculay y Yacango en el sur, acontecimientos que pertenecen a la historia de nuestras guerras civiles.

En todas ellas se comportó con valentía y se dice que don Manuel pardo después de felicitarlo dijo: en ese teniente hay un general.

Obtuvo el grado de Capitán con tal carácter marchó en el batallón guardias de Arequipa que se había de inmortalizar en la guerra en la campaña del sur.

Después del desastre de San Francisco arrastró la marcha por el desierto hasta la quebrada de Tarapacá, teatro de su heroísmo. El 27 de noviembre de 1879 se realizó la batalla de Tarapacá, Cáceres escalo a la cumbre y Bolognesi avanzó por la quebrada, tenaz y cruda fue la pelea en las alturas, Chávez Valdivia comandaba bravamente la primera compañía de su batallón. Cuentan testigos presenciales que avanzó por la ladera, alentando a sus soldados que s e batían como tigres, impaciente por cortar la distancia, intentó que su tropa saliera por cierta especie de desfiladero, y al comenzar el fuego enemigo el con muestra de arrojo condujo con el ejemplo el ataque, y avanzó primero, en ese momento tres balazos le dieron dejándolo mortalmente herido. Pero la carga continua y otro jefe tomo su lugar, hasta eliminar a los chilenos y arrebatarles su estandarte, quien lo hizo fue el soldado cusqueño Mariano Santos.

Chávez Valdivia murió la misma tarde de la batalla una hora después que está había terminado cumpliendo heroicamente con su deber patriótico y represento dignamente a Arequipa.



José Trinidad Morán y Manzano


Hijo de Gregorio Morán de ascendencia irlandesa y María del Rosario Manzano, nació en El Tocuyo, Venezuela, el 26 de noviembre de 1796. Admitido como aspirante en el 5º Regimiento de La Unión (1812), participó en la campaña sobre Barinas. En 1813 su padre y su hermano Joaquín fueron fusilados por los realistas. Ingresa al ejército venezolano bajo el mando del Libertador Simón Bolívar en compañía de su hermano Juan Jacinto. Su primera intervención militar fue en Guanare, después en la Batalla de Taguanes bajo las órdenes de José Félix Ribas. Acompaña al joven Bolívar en su entrada triunfal a Caracas el 6 de agosto de 1813.

Morán regresa a Valencia y lucha en la batalla de Las Trincheras y en Vigirima. Participó también en las batallas de Los Horcones, Bárbula, Puerto Cabello, La Victoria y San Mateo, donde sale herido; en estas precarias condiciones se une a la emigración del ejército patriota ante la inminente ofensiva española encabezada por Boves. En retirada hacia Barcelona (julio de 1814), apenas podía caminar, y Bolívar se detuvo para hacer desmontar a un soldado y dar el caballo al joven herido. Incorporado como subteniente al Batallón Girardot, concurrió a la defensa de Aragua de Barcelona (17 de agosto). Allí conoce al valeroso Antonio José de Sucre de quien se haría entrañable amigo.

Independencia de Colombia

Con Bolívar pasó a Cartagena de Indias y se destaca en el sangriento asedio de Santafé de Bogotá del 10 al 12 de diciembre de 1814. Se dirigía hacia el Cauca con otros oficiales, cuando fue hecho prisionero por los realistas. Empleado primero en oficios viles, luego en las bóvedas de los castillos de Bocachica y barriendo las calles en Cartagena, fue a la postre incorporado a filas como soldado en el batallon del Rey (julio de 1818). Ese mismo año fue fusilado su hermano Juan Jacinto al igual que ocurrió con su padre en 1813 por el ejército realista.

Por su valor fue ascendido a cabo y a sargento, y recomendado para el empleo de subteniente. Obtuvo el comando de una lancha armada y con ella se presentó al campamento patriota. Enviado a Bogotá con el parte de aquella acción, fue recibido por Bolívar, quien dispuso su ascenso a teniente y lo destinó al Regimiento Guías de Apure (marzo de 1820).

Independencia de Ecuador y del Perú

Pasó a Guayaquil (diciembre de 1820), donde se le reconoció como capitán y tomó a su cargo la I Compañía del Escuadrón de Dragones del Sur. Bajo las órdenes del general Antonio José de Sucre, concurrió a la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822).

Ascendido a teniente coronel graduado (4 de enero de 1823), se incorporó a la división auxiliar enviada al Perú. Llegó a Lima el 1° de mayo de 1823 y el Presidente Riva Agüero lo envió como parlamentario para proponer una suspensión de hostilidades a los realistas; pero al entrevistarse en Tarma con el general José Canterac, éste dispuso que fuese detenido. Se le trasladó a Jauja, y luego a Huancayo y Lima. Retirado el ejército realista a Lurín, se le envió con una carta para Sucre.

Junto a Sucre marchó al sur para secundar la acción de las fuerzas peruanas del general Andrés de Santa Cruz enviadas a Intermedios, la expedición de Sucre ocupó la ciudad de Arequipa donde Morán tomó el mando del Batallón Vencedor, pero frustrada la coordinación con Santa Cruz el ejército libertador se embarcó en Quilca al tiempo que los realistas recuperaban la ciudad tras batir a la caballería de Miller. Se presentó con sus hombres ante Bolívar en Huaraz, para emprender la acción contra Riva Agüero y luego pudo colaborar en la organización de la campaña final contra los realistas.

En Huaraz, asumió el comando del Batallón Vargas, con él estuvo presente en la campaña de Junín. Luego en su marcha hacia el sur, se distinguió en la batalla de Corpahuaico (3 de diciembre de 1824), protegiendo la retirada de la caballería patriota, y por su acción en la batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824) mereció su inmediato ascenso a coronel.

Oficial de la Gran Colombia

Fue destinado a la guarnición de Arequipa donde en 1825 contrajo matrimonio con la dama arequipeña Rafaela Zereceda, en 1826 se trasladó a la recién fundada República de Bolívar por invitación del presidente Sucre, donde tomó el mando del Batallón Voltígeros de la Guardia, pero hubo de renunciar porque se le exigió negociar la venta de vales del crédito público, con cuyo rendimiento debía pagar a sus soldados. El batallón Voltígeros acabaría por sublevarse contra Sucre el año siguiente en La Paz.

Residió en Guayaquil algunos meses para lograr su retiro del ejército grancolombiano y evitar que se le mezclara en la prevista guerra contra el Perú, país del que había obtenido la nacionalidad por el artículo 8 de la ley del 12 de enero de 1825. Volvió al Callao, donde se dispuso su destierro a Chile, pero pronto se rectificó esta medida y se le permitió establecerse con su familia en Arequipa.

Al servicio de la república del Perú y la Confederación Perú-Boliviana

Durante algunos años residió en paz en Arequipa volviendo al servicio activo cuando en 1834 los generales Agustin Gamarra y Pedro Pablo Bermúdez se sublevaron contra el presidente provisorio Luis José de Orbegoso. La ciudad de Arequipa, bajo el liderazgo del general Domingo Nieto y el clérigo Juan Gualberto Valdivia, se pronunció en defensa del orden constitucional, aceptando Morán el comando del Regimiento Libres formado por la ciudadanía arequipeña (18 de enero de 1834). Las fuerzas revolucionarias al mando del coronel Miguel de San Román provenientes de Cusco y Puno arribaron a las inmediaciones de la ciudad en abril de 1834.

El primer combate tuvo lugar en Miraflores (2 de abril) siendo el encuentro favorable a los arequipeños sin embargo el combate de Cangallo (5 de abril) les fue adverso por lo que el ejército de Nieto hubo de abandonar la ciudad y embarcarse en Islay con dirección a Arica. Hecha la paz por efecto del Abrazo de Maquinhuayo, el comandante Morán retornó a Arequipa.

Cuando se produjo la revolución del general Felipe Santiago Salaverry a quien secundó Gamarra, Morán se mantuvo leal a Orbegoso, quien había solicitado la ayuda de Andrés de Santa Cruz, en ese entonces presidente de Bolivia, para pacificar el Perú. Ascendido a general comandó la división peruana en la batalla de Yanacocha donde Gamarra fue derrotado. Dio posteriormente su apoyo a la Confederación Peru-Boliviana (1836) creada por Santa Cruz tras derrotar a Salaverry que fue fusilado en la Plaza de Armas de Arequipa, al lado de sus principales oficiales.

Durante la Guerra con Chile, la Confederación Argentina y los restauradores peruanos, el general Morán dirigió una audaz expedición sobre costas chilenas en la cual capturó las islas Juan Fernández, hostilizó el puerto de Talcahuano y capturó dos mercantes. A su regreso a Lima en diciembre de 1837 fue homenajeado por el protector Santa Cruz. Desconocido el Tratado de Paucarpata por el gobierno chileno y reiniciadas las hostilidades, el general Morán hizo la campaña de Yungay, donde combatió con distinción en el puente sobre el río Buin y finalmente en la batalla de Yungay en la que los restauradores chileno-peruanos obtuvieron una victoria decisiva y que significó la caída de la Confederación.

El nuevo gobierno peruano presidido por Agustín Gamarra (1839) dio de baja y borró del escalafón militar a los oficiales que sirvieron a Santa Cruz y el proyecto confederal, entre ellos figuraba Morán quien entonces regresó a Arequipa donde se encontraban su esposa e hijos.

En 1854 se produce la sublevación de Castilla contra Echenique, Morán en comunicaciones con Domingo Elías, caudillo civil de la revolución, habíase dirigido a Lima para unírsele pero cuando se encontraba en dicha ciudad el presidente Echenique lo ganó a su causa ofreciéndole hacer reconocer por el congreso sus grados de General de División y Brigada.

Al mando de una división gubernamental el general Trinidad Morán marchó a Arica y de ahí a Moquegua via Tacna, donde en el Alto del Conde derrotó completamente a las tropas de Elías quien se refugió en Arequipa, ciudad que se había pronunciado por la revolución.

Acompañado por el general Vivanco intentó sin éxito tomar por asalto Arequipa, Vivanco fue herido y su tropa dispersada mientras que Morán, comprendiendo lo imposible de la victoria, y tras combatir quince horas se entregó prisionero con sus hombres al prefecto Francisco Llosa. Poco después fue visitado por Domingo Elías y seguidamente por un escribano y un confesor. Tras realizar su testamento y confesarse fue fusilado en la Plaza de Armas de Arequipa.

Según testimonio del propio Elías, fue la presión del pueblo arequipeño la que le obligó a fusilar a Morán, sin embargo esto fue desmentido categoricamente por el suegro de Morán, el doctor Buenaventura Zereceda, quien nueve días antes del combate había llevado a Elías una carta de Morán en la que este le proponía evitar la efusión de sangre, a lo que Elías cotesto en voz alta ante todos los presentes: "Digale usted a Morán que se rinda porque de otro modo no se le dará cuartel si cae prisionero y será fusilado o ahorcado cinco minutos después de que se le tome". Refiere también el cronista arequipeño Juan Gualberto Valdivia, quien fuera amigo personal de Morán, que varios vecinos notables de la ciudad se dirigieron a suplicar a Elías que se abstuviera de fusilar a Morán a lo que este siempre respondió negativamente.

Tras su ejecución el 2 de diciembre, un día antes del aniversario de la batalla de Corpahuaico en la que Morán se distinguió, fue enterrado en el cementerio de Yanahuara, de donde pasó después a la iglesia de Cayma hasta que en 1954 sus restos fueron repatriados a Venezuela en una solemne ceremonia cívico-militar para ser luego ser enterrados en el Panteón Nacional de Caracas.

La Marcha Morán

Refiere la tradición arequipeña que mientras Trinidad Morán era conducido al patíbulo por sus captores y acompañado por el pueblo empezó a sonar una marcha fúnebre, que él escribió. Esta pieza bautizada como marcha Morán ha sido desde entonces la melodía oficial que acompaña a los restos mortales de militares caídos y personajes celebres en su trayecto al sepulcro; siendo hasta hoy una de las marchas más antiguas y populares del ejército peruano.

Sobre esta marcha el ilustre historiador Jorge Basadre Grohmann dijo: Encarna ella el homenaje tardío, el inútil respeto póstumo, la postergación del bueno y del apto, la tristeza de esta república atolondrada.

Homenajes

En el Perú Trinidad Morán es considerado como uno de sus héroes nacionales. En Lima se honra su memoria con una avenida ubicada en el distrito de Lince así como en Arequipa donde se erigió un busto en la plaza homónima. No es sino a partir de 1920 cuando en Venezuela, concretamente en El Tocuyo, su ciudad natal, comienza a rescatarse la figura de Trinidad Morán cuando el 24 de junio de 1921 se funda la Sociedad Patriótica General Trinidad Morán, se construye la Plaza Morán cuyo busto en bronce se realizó en Florencia (Italia) y la Avenida Corpahuaico en el barrio Santa Ana, lugar donde nació, inaugurada en 1924. El 31 de diciembre de 1925 la Asamblea Constituyente del estado Lara decide colocar el nombre de Morán al antiguo Municipio Bolívar. En el Salón Elíptico del Congreso Nacional de Caracas se coloca un cuadro de Morán cuyo autor fue José Eugenio Montoya y se inaugura la Avenida Morán en 1954. Uno de los destructores de la Armada clase Lino de Clemente lleva su nombre.

Bibliografía

Alberto Tauro del Pino. Enciclopedia Ilustrada del Perú. Lima: PEISA, 2001.
Jorge Basadre. Historia de la República del Perú. Tomos II y IV
Juan Gualberto Valdivia. Las Revoluciones de Arequipa
Pareja Rivero, Luis Octavio (2015). Peruanos ilustres. Enmendando biografías. Inédito. Arequipa.

Julio Fairlie Silva



Nació en Arequipa el 24 de noviembre de 1922 y es una personalidad resaltante en la historia del periodismo peruano. Desarrolló magistrales crónicas gráficas; ya sea aquellas que se ocupaban del quehacer político, ...como las que representaban nuestra vida cotidiana. Participó en las revistas: Ya, Espectador, Pan, Vanguardia, Buen Humor, Trinchera Aliada, Rochabus etc. Figura importante en el plan de reforma del periodismo nacional planteado en los años cincuenta por Pedro Beltran Espantoso (La Prensa, Ultima Hora). “La Página del Flaco” en el suplemento de La Prensa, es uno de nuestros más importantes paradigmas gráficos.


Aguda y a la vez desenfadada es su interpretación de la realidad social. A el le corresponde haber incursionado con solvencia por primera vez en los años cuarenta en la historieta de genero policial; así como también, en la tira seriada. Contribuyo a la consolidación de la tira moderna en el Perú, con un estilo de trazo para personajes que aun se identifica en nuestros dibujantes. Desarrollo con mucha finura el planteamiento del estereotipo para sus personajes desde los más serios (Juan Mella 1941) hasta los más cómicos (“Un Lunático en Marte 1954). Fue parte de históricos proyectos editoriales de historieta en el Perú: “Palomilla”, la primera revista en el Perú (1940- Ugarte Chamorro). “Characato”, la primera revista autogestionada en el interior (Arequipa, 1956 – John Polar). Las importantes revistas de Crose: “Tacu Tacu” (1949) y Patita (1954).

En los cincuentas crearía el personaje más trascendental de la historia de la historieta nacional “Sampietri”. El trasfondo narrativo de “Sampietri” esta en nuestra contradicción misma; el personaje se presenta trajinando por los linderos de lo más ubicado y de lo menos ubicado. De manera admirable, el trazo grueso y las expresiones básicas con que se construye este personaje alcanzan de sobra para retratar la complejidad emocional de cualquier situación. Tanto por el concepto de la obra como por la línea misma, es uno de los referentes más importantes en la creación del humor del absurdo en nuestro medio.

Amante del mar , por eso jamas quizó separase de su Punta Negra querida, a pesar de que gustaba de hacer viajes en su moto a través del país en sendos Raids que incluso aparecieron reseñados en la prensa, inventor, publicista, escultor en madera, y hasta constructor de botes cuentan por ejemplo que en una oportunidad, Fairlie quiso construir un bote para navegar. Arrimó los muebles de su sala y emprendió, emocionado, la construcción de su embarcación. Sin embargo, al terminar su trabajo se dio cuenta que no podía sacarlo por la puerta de su casa. La leyenda dice que derrumbó una pared para lograrlo.


Hablar de “Sampietri” es hablar de peruanidad, ningún personaje de nuestra historieta ha estado tres décadas en permanente publicación, ninguno ha representado mejor nuestras proyecciones; llegando incluso a dejarnos esa corbata ancha y esos bigotes delineados como pautas de nuestro buen gusto. El personaje llego a ser teatralmente interpretado en 1971 por el extraordinario cómico y humorista grafico Cayo Pinto en el aniversario 21 del diario Ultima Hora.

El 12 de septiembre de 1952 Sampietri despidió a todos los personajes de las tiras extranjeras que se publicaban en el diario Ultima Hora, lo hizo haciendo su aparición en cada tira (la primera vez que ocurre algo así en nuestra historieta). De esta manera se anunciaba la página de historietas cien por ciento nacional. En virtud de este acontecimiento el 12 de septiembre fue declarado día de la historieta en el Perú.

La información es citada del blog comic esanbap escrito por Carlo Gonzales.
Aqui el blog : 

http://comics-ensabap.blogspot.com/2012/04/fallece-el-extraordinario-historietista.html


 El trabajo de Julio Fairlie sirvió para que un Colectivo de autores, investigadores, coleccionistas e interesados en la Historieta fijaran el Día 12 de Setiembre como el Día de la Historieta Peruana, basados en que en esa fecha en el año 1952 Sampietri aparecería despiendo en "Ultima Hora" a las tiras extranjeras que ahi aparecían y le dio la bienvenida a tiras nacionales, esta celebración ha estado a cargo del Club Nazca de la Historieta desde hace cuatro años en esa fecha precisamente.

Falleció en 2012.


La información de esta ultima 5 lineas es de Javier Prado del blog La Nuez.
Aqui el blog : http://lanuez.blogspot.com/

Fuente: http://autoresperuanoshistorieta.blogspot.pe/

Juan de la Cruz Calienes


Nació el 24 de noviembre de 1799 en el  barrio de San Lázaro. Fueron sus padres Felipe Fernández Calienes, natural del reino de Aragón en España, y Josefa Olazábal Ramírez, nacida en esta ciudad. Muy tierno tuvo todavía la desgracia de perder a su padre. Después de realizar los primeros estudios, sintiéndose llamado por Dios, y ansioso de seguir las huellas de San Francisco, a la edad de 17 años ingresó al Convento de La Recoleta, donde tomó el hábito de manos del virtuoso padre Felipe Villar, guardián a la sazón de aquel famoso cenobio.


Terminado el año de noviciado y emitida su profesión religiosa, pasó al Convento de San Francisco, para seguir los estudios superiores de la carrera eclesiástica. Durante ellos dio sin dudas a conocer su clara inteligencia y su vivo amor a la ciencia, pues al poco tiempo de ordenarse de sacerdote en 1826, los superiores del Convento lo nombraron maestro de estudiantes. Desde este momento, dice Francisco Benavente Flores, se destaca el hábil maestro, y comienza su labor educativa.

Lector de Filosofía en el Colegio de San Francisco, por concurso que ganó en 1830, desempeña también con brillante éxito el puesto de profesor de Matemáticas. En 1832 se gradúa de doctor en Teología en la Universidad de San Agustín, título que la Junta Departamental le hace otorgar como galardón a las brillantes pruebas rendidas por sus alumnos de Filosofía y Matemáticas; y finalmente, en 1833 es nombrado Regente de estudios del Colegio de San Francisco de Asís.

El 19 de abril de 1817 tomó el hábito en La Recoleta de san Francisco, de manos del Guardián P. Felipe Vilar, y al cumplir el año de su noviciado, 20 de abril de 1817, emitió los votos de religioso profeso en manos del P. Sebastián Belenguer. Fueron sus maestros de noviciado los PP. Pedro Muñiz y José María de la Torre. Uno de los compañeros con los que convivió más tiempo y más estrechamente fue Fr. Juan de Dios Begazo; tanto uno como otro, al preguntarles acerca de su destino, contestaron que profesaban para la Observancia, por lo que a los pocos días pasó al convento de la Recoleta de la ciudad de Arequipa (Arroyo 1951:.476).. En este tiempo se instruye en las constituciones de la orden, en la liturgia, el canto llano y el salterio. Sus biógrafos enfatizan los grandes valores de su personalidad, "entre los cuales descollaron la dulzura de carácter, la humildad y la mansedumbre".

Conocemos el mundo recoletano en que Calienes vivió como novicio por una visita practicada por el arcediano de la catedral de Arequipa, Francisco Xavier Echevarría, el 6 de mayo de 1822, y en la que no salen muy bien parados los religiosos de la Recoleta por el abandono en que se hallaba postrada la sacristía. Lo mismo sucede con la librería, viéndose obligado el visitador a amonestar al guardián P. Fray Hipólito Quadros a que cuidase con esmero de la Biblioteca; al efecto, le recuerda las penas máximas de excomunión del Papa Pío V para quien robase un libro, se insta a clasificar los libros con mejor método y que, para evitar la pérdida, se anote siempre en un recibo que se saca un libro; debido a la obscuridad de la sala, se ordena se abra una ventana en la bóveda de la pieza y se le ponga una reja de hierro para mayor seguridad.

Tales observaciones coinciden sustancialmente con el escrutinio dado por los religiosos el 10 de mayo de 1823. El P. Fr. Juan de Dios Gómez, vicario de casa, dijo que las celdas estaban ruinosas y necesitaban componerse. "Que el Noviciado necesitaba de refacción y evitar la muchísima humedad con que está inundado por la cercanía a la acequia". El P. Monfaraz dijo que en lo material necesitaba mucha reforma por falta de celdas y aseo en las oficinas comunes; que la sacristía estaba desmantelada en los altares y ornamentos, pues no se ha puesto ninguno en más de once años desde que murió el P. Cáceres; los enfermos no tienen asistencia ni medicina; propone como guardián al P. Guillén "por desinteresado y afecto a los pobres".

Encargado de la dirección de dicho plantel, operó en él una reforma radical y completa. El sistema de enseñanza, la disciplina y la economía, todo empezó a ser nuevo. Tal es el parecer del historiador Mariano Ambrosio Cateriano. En efecto, lo primero que hizo fue ampliar los estudios dando impulso a la enseñanza de Matemáticas por las cuales sintió una gran afición, estableciendo cinco facultades en lugar de dos que hasta entonces existían y dando mayor vigor a los estudios de Latinidad y Humanidades.

Reformó los métodos de enseñanza, haciendo que guardasen consonancia con la época; introdujo notables innovaciones en la disciplina, haciéndola más humana; hizo mejoras notables en el local del Colegio, dotándolo de un hermoso salón de exámenes a usanza de aquella época; creó y organizó el Archivo; llevado por su anhelo de dar las mayores facilidades posibles a la juventud, adquirió una imprenta en la cual trabajaban los mismos alumnos y se imprimían los programas y textos de enseñanza, que él mismo preparaba. De esta manera el Colegio de San Francisco llegó a tener la amplitud y vuelo de una Universidad.

Como se ha dicho, las matemáticas eran su fuerte, tanto que llegó a inventar el verticalímetro, instrumento aplicado, según su autor, a la medida de los ángulos.

Manuel Huanqui describirá el verticalímetro, a pedido del biógrafo de Calienes, M.A. Cateriano:

"Fue un instrumento inventado o ideado por él para medir los ángulos rectilíneos, cuya construcción, recordando la figura que existía traza en la forma o testero del antiguo general del colegio de N.S.P. San Francisco, era de un semicírculo graduado y dos anteojos, uno horizontal y otro vertical movible. Empeñado el R.Dr. Calienes en medir los ángulos por líneas homólogas o rectas, esto es sin emplear los arcos del círculo, afirmaba que con el verticalímetro, que a su concepto era de construcción demasiado sencilla, se conseguía ese objeto"

Otro instrumento parecido, el gonógrafo, también fue ideado por él. Describía ángulos y trazaba figuras sobre el terreno. 

Pero tampoco le eran ajenas las demás materias, por lo que oficiaba de profesor en cada una de ellas, hasta que se preparaba el que debería sucederle, generalmente uno de sus propios alumnos. Así surgieron eminentes maestros como Miguel Wenceslao Garaycochea, Mariano Lorenzo Bedoya, José Manuel Barríonuevo y José Manuel Maldonado, entre otros.

Fue guardián del Convento de San Francisco en 1848, nombrado por el obispo José Sebastián de Goyeneche y Barreda, sin dejar por eso la dirección del Colegio, y de este modo tuvo que atender simultáneamente a la múltiple preocupación de superior del Convento y a las recargadas labores de regente. Sin embargo, para todo se dio tiempo este hombre, verdaderamente infatigable.
En el mismo año, el Colegio de San Francisco fue declarado público, gracias a las gestiones de su director. Tres años más tarde, conseguirá, además, que sea declarado Colegio Nacional por Ley del Congreso del 24 de noviembre de 1851.

Fue socio de número de la Academia Lauretana, consiliario de la Universidad y su Secretario en 1852; el obispo lo nombró examinador diocesano y teólogo consultor. Formó también parte, por designación de la Prefectura, de varias comisiones de beneficencia, ya de bien público.

Al terminar el cargo de Superior del Convento de San Francisco, sintiendo hondamente quebrantada su salud y deseoso de dar una tregua a sus afanes, se retiró al Convento de La Recoleta en busca de salud y de descanso, pero no fue así porque al poco tiempo lo eligieron guardián de este convento, y en 1865 fue presentado por el Congreso para desempeñar el cargo de obispo de esta Diócesis.

Fue a Lima a consagrarse ya muy enfermo, y lo consagró el arzobispo José Sebastián de Goyeneche, el 24 de agosto de 1865. Como padrino actuó el Presidente de la República, Juan Antonio Pezet, representado en su Ministro de Culto, Doctor Zárate.

Volvió a su ciudad los primeros días de febrero de 1866. Tras unos días de necesario descanso en su amada Recoleta, tuvo lugar la entrada solemne como nuevo obispo. "De este modo (dice José Antonio Benito Rodríguez) fue conducido a la Catedral en silla de manos para bendecir a su pueblo".

Falleció el 26 de julio de 1866, a las dos de la tarde. Arequipeño ilustre, fue sepultado el 30 del mismo mes en el templo de La Recoleta.


El poeta arequipeño, César Atahualpa Rodríguez, valorará con exactitud y belleza la obra pedagógica de nuestro protagonista Calienes, en su Canto a Arequipa de 1918:



"Aquí los frailes humildes dieron ciencia y dieron luz,

ardiendo en cívicas ansias que les agitó las sienes;

por eso el Deán Valdivia me parece un arcabuz

y un Ateneo el cerebro del mendicante Calienes..."


En su Ofrenda Cívica el excelente poeta mistiano C.A. Rodríguez alude nuevamente a nuestro Prelado al decir de él:

 "pululación fosfórica en Calienes ardiendo en humanidad".

De él dijo su contemporáneo y célebre Deán Valdivia, al hablar del Colegio "San Francisco", en sus "Fragmentos para la historia de Arequipa":

"Hoy se conserva el estudio por los esfuerzos que ha hecho como veinte años el actual Regente Calienes, religioso de admirable constancia para la educación".





José Gregorio Gonzáles Llerena


Nació en Yanahuara Arequipa, en 1832, se bautizó en la parroquia San Juan Bautista de Yanahuara  el 11 de marzo de 1832. sus padres fueron, Martín Gonzáles y Margarita Llerena. Vivió en la calle Tronco de oro 106 en el distrito de Yanahuara.

Se casó con Julia Alfaro.

Participó en el combate del 2 de Mayo , por lo que recibió el reconocimiento de héroe nacional, y vencedor del Combate del 2 de Mayo, llegó al grado de Mayor del Ejército de Infanteria.

Falleció en su natal Yanahuara el 22 de noviembre de 1925, a los 93 años de edad.

Estuvo sepultado en el antiguo cementerio de Yanahuara.

En el museo Hístorico Municipal de Arequipa , existe un pequeño cuadro  del Mayor, Don José Gregorio Gonzáles Llerena, que adorna la sala de los vencedores del 2 de Mayo, Así como una fotografía con los héroes arequipeños del mismo combate, donde también el capitán Gonzales Llerana se encuentra  presente.




Fuente:

  • María Eugenía Tomasio Bouroncle, "Célebres Arequipeños".
  • Museo Histórico Municipal de Arequipa.


Luis García Ureta


Nació en Arequipa el 17 de noviembre de 1893, hijo de Mariano José García Benavides y María Ureta de la Jara. Se casó con Betsabeth Bellido y Talavera con quién tuvo 5 hijos, María Teresa Luisa García Bellido, María Eugenia García Bellido, Marta García Bellido, Lourdes García Bellido y Gonzalo García Bellido.

Nombrado alcalde por Resolución suprema el 26 de agosto de 195 en reemplazo del señor Alberto de Rivero.

Fue alcalde de Arequipa  durante 13 meses comprendido entre los años (1950-1951) , y tuvo  como teniente alcalde al doctor Alberto Sanchéz Moreno. Durante su gestión  se inició el mercado de La Parada, en la urbanización IV centenario, el cual fue retirado en la gestión de Héctor Zuzunaga Meneses, en su gobierno se dió prioridad a las ferias populares.

Terminó su periodo edil el 12 de noviembre de 1951, debido a la renuncia que formularon los siguientes miembros del Concejo: Alberto Sánchez Moreno (Teniente Alcalde), José Luis Velarde Soto, Eduardo Bustamante Ordóñez, Javier Pardo Belaunde, Arturo Bouroncle y Guillermo Zimmerman Romaña.  

“Esta renuncia –según dijo el alcalde- es la culminación de un estado de cosas anormales que se inició el 27 de octubre próximo pasado con motivo de la intervención del municipio en la conmemoración de la revolución de Arequipa”

Esto refiriendose a la revolución de 1950.

Falleció  el 7 de septiembre de 1959.

Predecesor:
Alberto de Rivero y Rivero
2do periodo 1949-1950
Alcalde de Arequipa
1950-1951
Sucesor:
Javier Landázuri Ricketts
151-1952


Fuente:

MARIO ROMMEL ARCE ESPINOZA, "Alcaldes de Arequipa Republicana"
HÉLARD FUENTES PASTOR, "Historia del cementerio General de La Apacheta"

Diego Masías y Calle


Nació en Arequipa el 12 noviembre de 1851, sus padres fuerón : Manuel Toribio Masías y Corzo y doña Francisca de Paula Calle Ortiz de Zárate. Se casó con doña  María Concepción Masías Romero el 14 Octubre de  1880.

Se graduó de doctor en Jurisprudencia en 1873 y se recibió de abogado en 1875.

Ha sido redactor y colaborador de varios periódicos, Secretario y miembro de la Municipalidad.
En 1891 fue presidente del "Club Literario", en ese año dirigió los Festejos del Primer Centenario del nacimiento del ilustre patriota D. Mariano Melgar.

Coronel y combatiente en la guerra del pacífico, ejerció la jefatura de la Guardia Nacional cuando las tropas chilenas avanzaban ya cerca a Arequipa comandando la reacción lógica auqnue tardía contra la veleidad monterista. Estos episodios resultan difíciles de concretarlos por la ausencia documental y por que s eh apreferido no esclarecer estos hechos denunciados en el Senado por el coronel Luis llosa y Abril, en el siglo XIX, en presencia del mismo Montero, Llosa era senador y había comandado el batallón "cazadores de Arequipa" . 

Don Diego presidió el Club literario de Arequipa Filial de Lima en 1882, publicando un quincenario con el nombre de albúm  (1883).

Trabajó también como Secretario de la Prefectura de Tarapacá antes de la Guerra con Chile. 

Fue Catedrático de la Universidad, Agente Fiscal y diputado al Congreso por Arequipa.

Diputado por Arequipa  en (1886-1889) y (1890 - 1893) como tal tuvo la enorme visión de proponer la creación  del fondo intangible, destinado a la liberación de Tacna y Arica.

Alcalde de Arequipa en el periodo de (1890, 1891, 1892). el historiador Francisco Mostajo lo calificó como el alcalde más culto que ha tenido Arequipa.

Diego Masías y Calle fue también dramaturgo. Su drama “Clotilde” (1876) fue representada con éxito en el teatro de Arequipa por un grupo de prestigiosos actores, así como su su comedia a la "Luna de Paita y su alegoría patriótica el Perú, mereciendo por los dos primeros que le obsequiaran sus amigos una medalla de oro y tres cuadros de honor . Sus cartas del Destierro, escritas durante su exilio en Bolivia, nos dan una muestra palpable de su admirable talento literario.

 Cuando se publicó la "Lira arequipeña" fue Teniente Alcalde del Honorable Concejo de Arequipa.

Escritor y poeta, desempeña un rol estelar al conmemorar con inusitado éxito el centenario del nacimiento del poeta mártir Mariano Melgar inaugurándose el monumento de este en la Plaza del mismo nombre.
  
Por desgracia, cuando el poeta volvía del exilio, a bordo del vapor Coya, en el lago Titicaca, en Puno, la bala de un montonero de las tropas del general Cáceres por entonces enfrentado en guerra civil con Nicolás de Piérola lo hirió de gravedad. Trasladado a Arequipa, su pueblo natal, dejó de existir a los pocos días, el 22 de abril de 1895, cuando contaba con sólo 44 años de edad.



   

Federico M. Ugarte


Federico Ugarte nació en Tiabaya, Arequipa, el 11 de noviembre de 1885. Fue hijo del Teniente Coronel de Infantería don Federico Ugarte y Moscoso y de doña Micaela Carrera Núñez. Siendo su padrino de bautizo el mismo presidente Miguel Iglesias.

Recibió sus primeras letras en el Colegio particular de las señoritas Espinoza, y más tarde en el Colegio que dirigía el gran educador Hipólito Duhamel. Sus estudios secundarios los cursó en el Colegio Nacional de la Independencia Americana. Los estudios superiores los realizó en la Universidad del. Gran Padre San Agustín, siguiendo las especialidades de Filosofía, Historia y Letras, y más tarde, la de Jurisprudencia.

A los 23 años contrajo matrimonio con María Chamorro el 12 de febrero de 1908. Recién casados vivieron en la calle Pizarro N° 76.

Su carrera magisterial comienza cuando era alumno de Instrucción Media al encargársele como profesor interino el curso de Castellano por ausencia del titular Ángel Gustavo Cornejo.

En Arequipa se le recuerda principalmente como docente del Colegio de la Independencia y de la Universidad San Agustín; pero, además enseñó Castellano en el Instituto Arévalo, en el Colegio Inglés, en el Colegio Arequipa, en el San Pedro Pascual y en el Colegio Lourdes.

Entre sus discípulos más destacados podemos mencionar al Cardenal Juan Landázuri Ricketts, Percy Gibson, Javier de Belaunde, Mario Polar Ugarteche, Jorge de Romaña, Teodoro Núñez Ureta, Eduardo Valdivia y otros más.

Horacio Morales Delegado lo recordó así: "Esencialmente bondadoso don Federico, se interesaba por nuestra suerte de alumnos y eran constantes sus buenos consejos. Cuidaba de nuestro bienestar tratando de no hacernos desagradable el Colegio..."

Se apartó de las aulas agustinas en 1936 cuando fue llamado por el gobierno para conformar la plana de profesores del recientemente fundado Colegio Dos de Mayo del Callao, por lo cual tuvo que trasladarse a Lima, solicitando previamente licencia en el dictado de sus cursos en la Universidad de San Agustín, donde retornó después de cinco años. Reincorporado a la Facultad de Letras, dictó los cursos de Historia del Perú Antiguo y Colonial (Fuentes Históricas e Instituciones) e Historia del Arte Peruano.

En 1941 retornó a Arequipa donde el gobierno lo designó entre los miembros de la Junta de Notables que debía encargarse de la conducción de la Municipalidad Provincial donde estuvo hasta el año 1944. 

Terminada su labor en el Municipio retornó a la actividad educativa en 1945 en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús para señoritas de Arequipa y en 1946 en el Colegio Alfonso Ugarte de Lima donde enseñó durante algún tiempo.

Obras suyas como la" Historia de la Academia Lauretana y del Colegio de la Independencia Americana" y "La Historia de la Fundación de la Universidad de Arequipa y el Proceso de su Gestación le dieron renombre de historiador. Además, fue el autor de la letra del Himno del Colegio Nacional de la Independencia Americana.

Perteneció a la Asociación Nacional de Escritores, Artistas e Intelectuales, filial Arequipa. Dejó de existir el 26 de mayo de 1948 en Lima.

EUSEBIO QÜIROZ PAZ SOLDÁN. Federico M. Ugarte. Vida y Poesía Editorial UNSA, 2004. HORACIO MORALES DELGADO. Estampas de un Colegio Centenario.

José María Masías Ximénez Lancho


Don José María Masías fue hiio del matrimonio de don Femando Masías, natural de Medina Sidonia, España, con doña María Josefa Ximénez Lancho; habiendo nacido el 10 de Noviembre de 1766. 

Casado con doña Manuela Corzo y Salazar Miranda, procrearon varios hijos, entre ellos al Dr. don Manuel Masías y Corzo, que fue Vocal de la Corte Superior, nacido el 10 de Enero de 1802 y casado con doña Jácoba Ballón el 2 de Octubre de 1856, fallecido en 1871. 


Fue Prefecto accidental después de la renuncia del General Salas. Era Alcalde de primera nominación, y fue nombrado por disposición de la Junta General que se reunió para tratar el asunto de la renuncia del Prefecto General Salas, que tuvo lugar el 12 de Enero de 1834 Designado el señor Masías, se hizo cargo de la Prefectura.

El 4 de Enero de 1834 había sido depuesto el Presidente Provisorio de la República General de División don Luis Jasé Orbegozo, por una parte de la fuerza armada existente en la Capital, y colocado en clase de Jefe Supremo el General de Brigada don Pedro Bermudes. 

El mismo día los oficiales Castañeda y Carmelino fueron a la Convención y atropellando al guardia entraron en actitud amenazante a los Diputados para tomarlos presos, llevando la nómina de los principales, por cuya actitud los miembros de la Convención hicieron una protesta enérgica y determinaron suspender las sesiones. Por todo este atropello, el Presidente Provisorio nombró desde Lima Comandante General de los cuatro Departamentos del Sur, Arequipa, Cuzco, Puno y Ayacutho y General en Jefe del Ejército que se halla en ellos. Comunicado este nombramiento al señor Prefecto accidental, lo mandó publicar por bando y fue trascrito por el mismo agraciado. General don Domingo Nieto, con fecha 20 de Enero de 1834.

Murió el 26 de septiembre de 1836.


Predecesor:
Juan Pío Tristán y Moscoso
1832
Alcalde de Arequipa
1833
Sucesor:
General Domingo Nieto
1833


José María Sánchez Barra


Nació en el pueblo de Majes en 1806, educado en Arequipa desde sus primeros años y habiendo perdido en su niñez a su benigna madre, sufrió todos los rigores y contratiempos que acosan al espíritu, así siguió su carrera escolar José María Sánchez Barra hasta que su padre se trasladó a Lima donde fue a él Convictorio de San Carlos para continuar sus estudios.

Ya se veía entonces cuanto había influido en el carácter de Sánchez Barra la falta del cuidado materno, que imprimieron en su ánimo las propensiones melancólicas de toda su vida.

Viviendo en esta alternativa de reflexiones y sentimientos padeció de una grave enfermedad que lo obligó a salir de Lima para buscar en las célicas regiones de Jauja la salud que había perdido y para encontrar sin saber cómo, las delicadas inspiraciones que hoy le dan celebridad en su vida pública.
Se desempeñó como juez en Jauja pero regresó a Lima hecho Vocal de la Corte Superior de Lima.

El 3 de noviembre de 1855 murió José María Sánchez Barra.

Fuente:

"La Lira arequipeña"