La ciudad de Arequipa, cuna de grandes hombres en todos los campos del saber, las armas, la religión y el arte han engrandecido a nuestra patria.

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Emilio Luis Gómez de la Torre


El Dr. Emilio Luis Gómez de la Torre es otro de los grandes Decanos del Colegio, al que presidió, en 5 períodos.

Nació en esta ciudad, el 6 de Octubre de 1859.

Sus estudios los cursó en el Colegio del Dr. Nicanor Pórcel, en el Seminario de San Jerónimo, en el Colegio de la Independencia y en la Universidad, donde se recibió de abogado en 1884.

Al estallar la Guerra con Chile, en los comienzos de su vida universitaria, sentó plaza de soldado, con ocho alumnos más, en el Batallón "Piérola", que comandaba el Coronel Francisco Llosa. Ya de Bachiller intervino, como Secretario del Juzgado Militar, en el proceso que se le siguió al Coronel Leiva, por su negligente actuación frente a los requerimientos de Bolognesi en Arica, y a la cual se debió, en gran parte, la victoria chilena en esa plaza.

Tres fueron las actividades, en las que se manifestó el Dr. Gómez de la Torre, fundamentalmente: El periodismo, el comercio y la abogacía.

En el primero, destacó como colaborador o redactor de los principales órganos de su época, como "El Eco del Misti", "El Boletín del Ejército", "El Álbum", "La Aurora" y "La Patria", de Arequipa; el "Eco del Puerto" y "El Puerto", de Moliendo, y "El Callao", de este puerto.

Su producción, por esta época, era de inspiración patriótica. 1 También escribió versos del género lírico, cuyo valor le permitió figurar en "La Lira Arequipeña", la más completa antología de nuestros vates, publicada en 1889, merced al entusiasmo de dos abogados: los Dres. Rafael Valdivia y M. Pío Chávez.

Trasladado a Moliendo, en 1885, trabajó, en este puerto, por i más de 6 años, en labores periodísticas, docentes y comerciales.

De su pluma salieron varios textos para la enseñanza y su dirección en empresas comerciales contribuyó a ampliar su dominio del Derecho Comercial, en el cual se hizo un especialista.

Vuelto a Arequipa en 1902 actuó, frente a uno de los más prestigiosos estudios de la ciudad.

Como abogado, el Dr. Gómez de la Torre reunió cualidades de primer orden: vivísima inteligencia, rara perspicacia, dedicación absoluta a la profesión (su amor por la poesía y el periodismo murió, como decía el Dr. Mostajo, como "las avecillas que hay en la pajarera de toda noble juventud"), ordenamiento en la labor, preocupación por tener fuentes de consulta al día, entereza y decisión y, como su hermano Francisco, capacidad inagotable para el trabajo.

Fue un liberal franco y combativo, y su paso por la política fue breve y digno, por su seriedad y sentido patriótico.

Fue Presidente de la Unión Nacional o Partido Radical, en Mollendo y, no habiéndole dejado, tras la prisión, que sufrió en 1895, agradable sabor la política, no volvió a actuar en ella hasta su designación como Ministro de Hacienda y Comercio, en la Junta de Gobierno, que presidió Samanez Ocampo, cargo que él no buscó y que le fue ofrecido como un homenaje a sus merecimientos y a Arequipa, cuya representación se deseaba en esa Junta.

Su intervención en la Junta de Gobierno fue altamente eficiente. Contribuyó con inteligentes medidas a afrontar la tremenda crisis económica, que se arrastraba desde la caída de Leguía y con iniciativas a mejorar la organización de varios servicios del Ministerio de Hacienda. El prestigio que dejó esa Junta, al cesar, alcanzó a todos sus miembros, y, por tanto, al Dr. Gómez de la Torre. Radicó fundamentalmente en la honradez y desinterés con que actuó; en haber dado un Estatuto Electoral, con garantías de primer orden: voto secreto y obligatorio y representación forzosa de las minorías; y en haber realizado las elecciones más limpias que, hasta ese momento, vio el país.

Como en el caso de su hermano Francisco vivió absorbido por el bufete, y a esto se debe que no dejara otra obra que su breve "Índice General Ideológico de los Anales Judiciales de la Corte Suprema", publicada en 1927. Superada ampliamente por obras posteriores, tuvo el mérito de ser la primera en su época, en Arequipa.

En dos ocasiones: al recordar sus Bodas de Oro profesionales y al ser nombrado Ministro de Hacienda, el Colegio le rindió cálido homenaje.

Fue miembro de varias instituciones jurídicas nacionales y extranjeras y, honorariamente, del Colegio de Abogados de Lima.

Fue, como dijo el Dr. M. J. Bustamante de la Fuente, en su sepelio: "uno de esos verdaderos hidalgos españoles: nobles, generosos, paternales, democráticos, siempre dispuestos a servir y a ayudar a los demás, que van desapareciendo con la reconquista india".

Falleció, en esta ciudad, el 6 de Julio de 1938.

Fuente:

Guillermo Zegarra Meneses, "Historia del Colegio de Abogados y Apuntes para la Historia de Arequipa".