La ciudad de Arequipa, cuna de grandes hombres en todos los campos del saber, las armas, la religión y el arte han engrandecido a nuestra patria.

Por favor, al usar la información, citar la autoría de todos los textos, fotografías, artículos etc. impresos o digitalizados.

José María Rey de Castro


Estuardo Núñez, en su introducción a la obra "Recuerdos del Tiempo Heróico , Páginas de la vida política del Gran Mariscal de Ayacucho escribe al referirse a la obra de José María Rey de Castro lo siguiente: "Consideramos necesaria la edición facsimilar del valioso pero poco conocido libro escrito por el ilustre y hoy casi olvidado arequipeño, don José María Rey de Castro y Arce..porque así se difunde uno de los testimonios más valiosos y completos sobre un período trascendental de la vida de Sucre. Testimonio de un peruano de la época de la Independencia, que nos dice del respeto y admiración que se le profesó al vencedor de Ayacucho".

Y luego añade: "Este escrito de Rey de Castro es, pues, un testimonio invalorable, redactado en el invierno de su vida, cuando las pasiones se aquietan y los intereses y afanes del momento no perturban una cabal ecuanimidad moral, ajena a las pasajeras motivaciones de la juventud y del momento vivido".

Nació en Arequipa el 15 de octubre de 1801; fueron sus padres Manuel Rey de Castro y de la Puente  y María Mauricia Arce y Fernández de Guevara Coronel, casados el 12 de noviembre de 1794. Hermano del Secretario de Sucre, fue Manuel Ezequiel, magistrado que falleció el 18 de mayo de 1865.

Cuando era alumno del Seminario, se produjo el ingreso a la ciudad de Sucre, y allí estuvo él contribuyendo con sus conocimientos a servir de Secretario.

Cuando el general Sucre se alejó de la ciudad, Rey de Castro adoptó una actitud excepcional, aunque disciplinada: por no contravenir la voluntad paterna, se quedó en la Blanca Ciudad, viéndose obligado por filial obediencia a servir en el Cusco en la Secretarte del Virrey La Serna.

Después de la gloriosa victoria de Ayacucho, el general triunfador y el derrotado Rey de Castro se reencontraron. Sucre no dudó en reincorporarlo a su Secretraría: ya no se separarían. El joven mistiano siguió al militar victorioso al Alto Perú, donde llegó a ser su Secretario privado.

Durante más de 3 años, prestó sus servicios a Sucre, con una lealtad y competencia sólo equiparables con las que demostró Estenós a Bolívar.

En ese lapso, de acuerdo con Guillermo Zegarra Meneses, fue testigo presencial de los grandes acontecimientos que vivió Bolivia: la defección del ejército de Olañeta; la reunión de la Asamblea de Chuquisaca; la Proclamación de la Independencia de esa nación; el apoteósico recibimiento tributado a Bolívar; la Proclamación de la Constitución Vitalicia y de Sucre, como Presidente de Bolivia; la sabia y honesta administración de éste; y su caída, por obra de Gamarra y traición de los propios allegados del ilustre y noble mariscal, contra cuya preciosa vida llegó a atentarse.

En 1826 se casó con la dama chuquisaqueña Carmen Lescano, en una lucida boda, que tuvo como padrino al propio Bolívar. El nuevo hogar llegaría a tener cuatro hijos, entre ellos ,  Delia Rey de Castro y Lescano, que se  casó con José Ramón Gómez-Sánchez y Rey de Castro.

Trasladado a su ciudad natal -cuando Sucre partió para Colombia-, asistió al Congreso de plenipotenciarios de Tacna, en el que se creó la Confederación Perú-Boliviana. Viajó después a Lima y, en sus últimos años, a Londres, donde falleció.

Antes de viajar a Londres, ya anciano y viudo, entregó a su amigo Pérez y Soto su manuscrito de los Recuerdos del Tiempo Heróico, quien lo publicó en Guayaquil, en 1883, en la Imprenta de Calvo & Cía.

Fuente:

GUILLERMO ZEGARRA MENESES. Arequipa, en tí paso de la Colonia a la República. Segunda edición 1973.

JOSÉ MARÍA REY DE CASTRO. Recuerdos del Tiempo Heroico - Páginas de la vida política del Gran Mariscal de Ayacucho. Edición conmemorativa del Bicentenario del Nacimiento del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre. Introducción de Estuardo Núñez. Lima-1995.